Te mutilo, luego te controlo

“La mutilación no sólo extirpa el sexo de la mujer, sino también una parte del cerebro convirtiéndola así en una mujer sumisa, porque cuando una niña es mutilada se están vulnerando sus derechos y eso la acompaña a lo largo de toda su vida.” (Presidenta de la Red Europea contra las Mutilaciones Sexuales)

Gambia-prohíbe-la-mutilación-genital-femenina-4

Foto: amigosenmarcha.es

¿Qué es la Mutilación Genital Femenina?

La mutilación genital femenina (MGF) es el seccionamiento total o parcial de los genitales femeninos, el procedimiento comprende cortar el clítoris y coser los labios vaginales dejando un pequeño orificio para la orina. La ‘intervención’ que no tiene motivos médicos ni justificación ninguna, es reconocida internacionalmente como una manera de maltrato y como la violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas.

La MGF se practica en 30 países de África y Oriente Medio y según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “refleja una desigualdad entre los sexos muy arraigada, además, constituye una forma extrema de discriminación de la mujer, constituye una violación de los derechos del niño, viola los derechos a la salud, la seguridad y la integridad física, el derecho a no ser sometido a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, y el derecho a la vida en los casos en que el procedimiento acaba produciendo la muerte”.

Cifras de la barbarie

Según el último informe  de Unicef Female Genital Mutilation/Cutting: A Global Concern Concern (La mutilación genital femenina: una preocupación mundial), publicado en febrero del 2016, la cifra de mujeres y niñas mutiladas asciende al menos a 200 millones. Este informe revela que la mitad de niñas y mujeres mutiladas radican en tres países –Egipto, Etiopía e Indonesia– y según Unicef,”hay pruebas anécdoticas de que la mutilación genital femenina es un problema mundial de derechos humanos que afecta a las niñas y mujeres en todas las regiones del mundo”.

Según los datos consignados en el informe, 44 millones de niñas de 14 años de edad y menos, han sufrido la mutilación de sus genitales. En los países donde se realiza esta práctica, la mayoría de niñas fueron mutiladas antes de los 5 años. “La mayor incidencia entre las niñas de esta edad se produce en Gambia, con un 56%; en Mauritania con un 54% y en Indonesia, donde alrededor de la mitad de las niñas de 11 años y menos han sido sometidas a la MGF. Los países con mayor prevalencia entre niñas y mujeres de 15 a 49 años son Somalia, con un 98%; Guinea, con un 97% y Djibouti, con un 93%”.

En 2013 UNICEF cifró entre 120 y 140 millones las niñas y mujeres víctimas de este atropello.  Según este organismo, el aumento actual se debe al incremento de la población en algunos países y a los datos recopilados por el gobierno de Indonesia. “A medida que se dispone de más información sobre el alcance de la MGF, aumenta la estimación del número total de niñas y mujeres que la han sufrido”. Desde 2016, UNICEF dispone de los datos representativos de 30 países, antes sólo contaba con los de 29.

¿Por qué nos mutilan?

Razones culturales y religiosas son esgrimidas para la práctica de la MGF, que desde sus orígenes sólo tuvo como objetivo principal controlar la sexualidad femenina y hacer de nosotras, seres cuya única finalidad es mantener la virginidad y la castidad. En algunas etnias, la MGF representa la purificación, otras creen que las mujeres nacen endemoniadas y les cortan el clítoris para extirparles ‘el mal’.

También están las comunidades que afirman que si al nacer una criatura toca el clítoris de la madre, morirá en el acto. Quienes practican la MGF también creen que las mujeres que no están mutiladas son sucias y se les prohíbe manipular el agua y los alimentos de la comunidad. Esta práctica también tiene motivos estéticos, en algunos de los países donde se practica, los genitales femeninos son considerados voluminosos y carentes de belleza.

Según la OMS, la MGF también “está asociada a ideales de femineidad y modestia así como a la noción de que las niñas están limpias y bellas después de la resección de partes del cuerpo consideradas masculinas o sucias; aunque no hay escritos religiosos que prescriban la práctica, quienes la llevan a cabo suelen creer que tiene un respaldo religioso”. Demás está decir, que en los países donde la MGF se realiza, la mujer solo tiene valor en tanto que cuidadora del hogar y reproductora.

Quiero ver tus genitales

Esta frase no es de una película triple X, es el requerimiento que muchas víctimas de MGF hacen a otras mujeres. Su viaje en busca de un futuro mejor -en continentes donde la publicidad promete una vida feliz- les ha hecho saber que aunque comparten género con las nativas, son absolutamente diferentes. Ellas, por desgracia, nacieron en lugares donde las mujeres son sólo objetos y están expuestas a toda clase de abusos y atropellos.

20150427_RIM_Mbera_Child_marriage_Dragaj_002

Cuándo y cómo

La MGF se practica desde los primeros días de vida hasta la adolescencia. Siempre marca el paso ritual de una etapa a otra de la vida, a las recién nacidas se les practica como parte del rito del bautizo, y cuando son adolescentes representa el paso de niña a mujer apta ya para casarse, esto es, entre los 13 y los 15 años de edad.

En el último caso las niñas son aisladas de su comunidad y les cortan el cabello -así, cuando vuelven a sus casas, sus familiares y amigos saben que son nuevas personas– luego son preparadas para la ceremonia especial: ‘la mutilación’. “Yo estudié en un internado en Kenia hasta los 14 años, el día que volví a casa en mi comunidad celebraban una fiesta, la gente cantaba, bailaba, bebía y comía por las calles. Le pregunté a mi madre qué pasaba y me dijo: celebran que vas a convertirte en mujer.”

Para Agnes, la vuelta a casa iniciada con ilusión acabó de forma brutal en menos de 24 horas. “Crecí odiando la mutilación. El dolor es inimaginable y no se cura al cicatrizar la herida”. A la niña que volvía del internado la bañaron al amanecer, entre dos mujeres, la cogieron una por cada pierna mientras le aplastaban el vientre para inmovilizarla. Luego, sin anestesia, la matrona cogió su cuchilla y le cortó el clítoris y los labios menores. Le dijeron que la sangre que manó de su cuerpo era impura. La limpiaron con su propia orina y la cosieron.

 Cuatro formas de mutilarnos

  1. Amputación parcial o total del clítoris, es la más leve de todas.
  2. Amputación parcial o total del clítoris y extirpación de los labios menores.
  3. La infibulación, es la MGF más radical, comporta la extirpación del   clítoris, de los labios menores y mayores y de parte del útero. La obertura vaginal es cosida con fibras vegetales, alambre o hilo de pescar, dejando únicamente un orificio para que salga la sangre menstrual, pues la uretra también queda tapada por la costura.
  4. El cuarto tipo es bastante inusual, consiste en la punción, perforación o incisión del clítoris y/o de los labios vaginales, estiramiento del clítoris y/o de los labios, cauterización del clítoris y del tejido circundante o corte de la vagina e introducción de sustancias y de hierbas corrosivas para causar el sangrado con la finalidad de empequeñecer el canal vaginal.
MGF-tipos-y-países-por-tipo

Infografía: plataformadeinfancia.or

Consecuencias

Las mujeres mutiladas sufren de constantes infecciones vaginales. Al tener obstruida la uretra, orinan por segunda intención, quedándoles siempre sedimentos que les ocasionan continuos problemas de hongos. Si estas infecciones prosperan y llegan al útero, son causa de infertilidad irremediable. Recientes estadísticas clínicas demuestran que la MGF causa otros daños irreparables, como el contagio del VIH-sida, o la hepatitis.

Según un estudio de la OMS, la MGF también está asociada a una mayor probabilidad de problemas durante el parto y a la pérdida del bebé. Las mujeres mutiladas normalmente dan a luz vía cesárea, al haber tenido los genitales cerrados, tienen vaginas poco flexibles y sufren más episiotomías y hemorragias. La episiotomía es la incisión quirúrgica que amplía la abertura vaginal para facilitar el parto.

La tasa de mortalidad de neonatos hijos de mujeres mutiladas es mucho mayor, y el nivel de complicación y mortalidad aumenta según la extensión y la gravedad de la mutilación. En el continente africano la MGF ocasiona entre 10 y 20 muertes más —de bebés— por cada 1.000 partos.

Nigeria prohíbe la mutilación genital femenina

La mutilación genital femenina (MGF) ya es ilegal en Nigeria. Después de más de 12 años de debate, la ley de Prohibición de Violencia Contra las Personas, fue promulgada -el 29 de mayo de 2016- por el presidente saliente Jonathan Goodluck. La ley sienta precedente pues Nigeria con poco más de 189 millones de habitantes, es  el país africano más poblado y vecinos como Somalia y Djibouti podrían ‘contagiarse’ y adoptar la iniciativa.

Nada justifica la mutilación de una mujer y Nigeria, donde se estima que casi 20 millones de niñas y mujeres han sido mutiladas, así lo ha entendido y ahora la castiga. “Quienes practiquen o promuevan la mutilación, podrían enfrentar hasta cuatro años de prisión y una multa de mil dólares”. Según PreciosMundi, en Nigeria el salario promedio es de  539,51 $, la multa costaría tan sólo dos sueldos, cifra en extremo exigua para el dolor que se causa y las consecuencias que acarrea una invasión tan lesiva al cuerpo de una mujer.

Lamentablemente la medida tomada en Nigeria podría no ser del todo efectiva. En otros países donde se ha prohibido la MGF, esta se sigue realizando de forma clandestina, porque se cree que es la única manera de mantener la tradición, la dignidad y la higiene de sus mujeres. La MGF sólo dejará de existir, cuando quienes la practican estén convencidos que es lo mejor para ellos y para eso, además, de crear leyes que protejan a  las mujeres, se ha de informar, educar y sensibilizar.

Activista indignada

“Cuando supe cómo estaba, no pude entender por qué a mí. Cuando dejé mi país y comencé a compararme con otras mujeres, sentí rabia, indignación”. Esta es la voz de una mujer africana, que vive en Catalunya, y que a pesar de ser  activista en contra de la MGF, no quiere ser identificada. Se avergüenza de ser y de sentirse “una mujer incompleta”.

En las zonas donde se practica la MGF se aducen razones religiosas. La mayoría de países que la realizan son musulmanes, sin embargo, no se ha encontrado ningún texto del Corán en donde se hable de la mutilación; lo que sí se ha hallado son momias egipcias del siglo II a.c. mutiladas, lo cual también hace dudar del origen religioso de la práctica dado el escenario politeísta de esta cultura.

Mutilar para controlar

Según manifiesta nuestra activista, se mutila por razones más terrenales: “Nos mutilan por pura ignorancia y machismo. Según los mayores, esta práctica se comenzó a realizar cuando los hombres se iban a la guerra y hacían cortar el clítoris de sus esposas y cerrarles la vagina para evitar infidelidades.”

Actualmente, la MGF es realizada -normalmente- por mujeres de la comunidad que mutilan y cosen la vagina de niñas y adolescentes para garantizar su virginidad hasta que sean dadas en matrimonio. En la noche de bodas, otra de estas mujeres, o el propio marido, abrirá a la mujer con un cuchillo y será penetrada en el acto para evitar que el orificio se vuelva a cerrar. En todo este proceso la anestesia y la asepsia brillan por su ausencia.

Por su parte, para UNICEF, “la mutilación genital femenina (MGF) es una forma de violación de los derechos humanos” y está dirigida a controlar o mitigar la sexualidad femenina, como rito de iniciación de las niñas a la edad adulta o como forma de lograr la integración y el mantenimiento de la cohesión social.

images

UNICEF afirma que la MGF no sólo se realiza en países del continente africano, si no también en varios de Asia —como la India, Indonesia, Iraq e Israel— y entre algunos inmigrantes de estos países en Europa, América del Norte y Australia. En menor medida, también en Latinoamérica, entre algunas tribus amazónicas de Colombia y el Perú.

Latinoamérica no está exenta

Según el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), en América Latina el único lugar donde la práctica de la MGF ha sido detectada es en la comunidad Emberá Chamí, uno de los 102 pueblos indígenas reconocidos por Colombia. Sin embargo, según un artículo de la BBC, esta práctica también se estaría realizando entre los Nasa, pueblo indígena que habita el departamento del Cauca en la zona andina del suroccidente de Colombia.

Según un artículo del UNFPA, recientemente se han reportado dos casos de niñas emberá en el departamento de Valle del Cauca que presentaban infecciones generadas por mutilación. “En América Latina hay cierta evidencia anecdótica de la práctica en grupos indígenas desde Brasil y Ecuador hasta México -e incluso algunos afro-, aunque se cree que en la mayoría ha sido erradicada o ha desaparecido”.

En el 2007 dos niñas de la tribu de los Emberá chamí murieron al ser mutiladas, la falta de asepsia fue la causa. En ese momento, organismos del Estado y entidades internacionales comenzaron a trabajar para enfrentar el problema, incluso se pensó en quitar la custodia de sus hijas a las familias que las hubiesen mutilado, pero eso podría haber cerrado en sí misma a la comunidad y la práctica se hubiese seguido realizando con sigilo y en silencio.

En 2010 y con la firma de un compromiso por parte de los Emberá Chamí, la asesora de género y derechos del UNFPA, Esmeralda Ruiz, declaró que “luego de años de trabajo, los Emberá Chamí habían entendido que la mutilación violaba los derechos a la vida, la integridad y la salud de las mujeres y que dejarían de practicarla”. Sin embargo, en febrero del 2016 el UNFPA reconoció que se sigue realizando entre los miembros de esa tribu.

Hasta el 2010 cada año morían tres o cuatro niñas emberá debido a la MGF. Según Patricia Tobón Yagarí, abogada de este pueblo, “si bien no se dispone de cifras exactas, es una práctica extendida entre los aproximadamente 250.000 miembros de esta comunidad” […], además, agrega que para erradicar la práctica, “el Gobierno y las instituciones deben involucrarse en acciones concretas para fortalecer las capacidades de las comunidades indígenas para seguir progresando”.

Según Jorge Parra, representante de la UNFPA en Colombia, “el principal desafío es que la MGF es una práctica tradicional”; sin embargo, según el historiador Víctor Zuluaga Gómez hay 3 versiones sobre el origen de la práctica, “por un lado está la idea de que se trata de una práctica ancestral, por el otro, que fue introducida por un grupo de monjas a principios del siglo XX y, finalmente, que fue algo que los indígenas adoptaron de esclavos negros musulmanes provenientes de Malí en torno al siglo XVIII”.

Por otro lado, entre los emberá y los nasa también se practica la MGF porque creen que el clítoris puede crecer y convertirse en un pene, pero fundamentalmente se cree que así se limita el deseo de la mujer de estar con otros hombres que no sean su marido. “Por eso anteriormente cortaban esa cosita, porque así la mujer no tiene deseo, pero pura mentira, hasta cuando tiene eso cortado también busca otro marido”, explica a la BBC, Irene Guasiruma, una anciana del resguardo Wasiruma, en Valle del Cauca.

En la legislación colombiana la muerte a consecuencia de la MGF está contemplada dentro de ley de feminicidio del 2015, pero mientras las comunidades indígenas crean que la práctica es parte intrínseca de su historia, las mutilaciones se sucederán.

Indigenas

Foto: amnistia.ong

Pediatra catalana en pie de lucha

“Hace más de 20 años comencé a toparme con niñas africanas que venían a mi consulta con infecciones de orina. La primera que examiné tenía los genitales cosidos. Le pregunté a la madre qué le había pasado y me dijo que le habían cortado el clítoris y los labios menores, y que en su país hacían eso a las niñas para purificarlas, que era como circuncidarlas.”

Desde ese momento la pediatra catalana Inma Sau ha hecho un largo camino en el tema de la mutilación y sabe perfectamente que no se trata de una circuncisión: “La MGF amputa parte de un órgano, la circuncisión corta un trozo de piel. En el primer caso la mujer pierde sensibilidad y su vida física y sexual se ve afectada; en el segundo, el hombre no pierde nada”.

A partir del primer caso la doctora Sau, prestó más atención al colectivo africano.  Cuando les preguntaba a las madres por qué mutilaban, decían que eso lo decidían los hombres y ellos decían que era cosa de mujeres. En los años 90, debido a la gran cantidad de inmigrantes africanos en Catalunya, los jefes religiosos musulmanes trasladaron a una mujer que recorrió todas las provincias de la comunidad mutilando a las niñas de familias africanas nacidas en territorio español.

Según la doctora Sau, en esos años, dos niñas fueron ingresadas en los servicios de urgencias porque se desangraban profusamente. “Los padres dijeron que las había mutilado una mujer que había venido de su país. Esta fue identificada pero huyó antes de que la pudieran capturar. El mal que hizo fue terrible, pero también nos empujó a trabajar por lograr una legislación que por lo menos protegiese a las posibles víctimas que viven en nuestro país ”.

Delito de lesiones 

Desde el año 2003 Cataluña es la primera comunidad en España y Europa en la que el tema de la MGF es abordado mediante un protocolo de trabajo conjunto entre varios sectores (Salud, Educación y Justicia), el objetivo es evitar que se mutile a las niñas africanas residentes en territorio español. Desde el 2005 se ha logrado que la práctica sea perseguida extraterritorialmente. En cuanto alguna niña se encuentra en peligro potencial, los padres son citados e informados de las nefastas secuelas de la MGF y de las consecuencias legales que sufrirán si sus hijas son mutiladas.

La MGF está considerada en Cataluña como un delito de lesiones, “es un ataque contra la integridad física de la persona” y se castiga con penas que van de 6 a 12 años de prisión. Esta condena también puede ir acompañada de 10 años de inhabilitación de la potestad, la tutela o la guarda de la menor”. En Europa se han producido importantes cambios en los últimos años, entre ellos, la aprobación del Convenio del Consejo de Europa para prevenir y combatir la violencia contra la mujer que incorpora como “tipo específico de violencia, el de la Mutilación Genital Femenina”.

Así mismo, algunos países como España, han incorporado la MGF específicamente en la legislación. En noviembre del 2011 la Audiencia de Barcelona condenó a 12 años de prisión a un matrimonio de Gambia, “por haber practicado o permitido la extirpación del clítoris de sus dos hijas menores de edad”. Esta pareja fue la primera en ser condenada por esta práctica, si bien es cierto hay denuncias realizadas en la década de los 90, los padres siempre aducían causas culturales, eran familias acabadas de inmigrar y por falta de información manifestaban no ser conscientes del mal que infligían a sus hijas.

En abril del 2013, la Audiencia Nacional de España, condenó a una madre senegalesa a dos años de cárcel, por mutilar a su hija en su país, el hecho fue detectado en una revisión médica en Cataluña, cuando la mujer y sus hijos llegaron a España en 2010 para reencontrarse con el marido. La Audiencia de Teruel también ha condenado a otra pareja de Gambia por mutilar a su hija de 8 meses de edad dentro de territorio español. Y los casos suman y siguen.

Mujeres rotas

Tiene 46 años de edad, se llama Aisa y es de Senegal. La mutiló su abuela a los 7 días de nacida, el día de su bautizo. Es la segunda de 8 hermanas, 4 de las cuales están mutiladas. Las más pequeñas se salvaron porque sus padres se informaron sobre el tema y se dieron cuenta de que eso no era bueno para sus hijas.

“Hace 20 años que la mutilación no se practica oficialmente en mi país. Hay solo dos clases de personas que la continúan realizando: las personas más ignorantes y las mujeres que siempre se han ganado la vida de esa manera y siguen asustando a las familias con el demonio para que continúen mutilando a sus hijas y no quedarse sin trabajo.”

mutilacio-genital-femenina

Foto: taringa.net

Aisa no era consciente de que ella hubiera sido mutilada. “Un día fui a visitar a una amiga y en su casa hacían una fiesta. Yo no sabía por qué. Cuando le pregunté qué celebraban, me dijo que la habían mutilado. Sentí mucha pena y lloré por ella. Aún no sabía que yo estaba igual.”

Cuando llegó a la adolescencia, Aisa comenzó a descubrir que algo no iba bien: “Una compañera del colegio me dijo que le picaban los labios de la vagina, y yo pensaba qué labios, de qué habla. Y fue así como comencé a investigar por mi cuenta; busqué respuestas en los libros de Anatomía y me reconocí diferente”.

Los padres de Aisa nunca le explicaron lo que le habían hecho de pequeña. “Yo no he hablado nunca de esto con nadie de mi familia. El tema del sexo en África es tabú y más con la familia”. A los 14 años Aisa tuvo su primer periodo menstrual y comenzó a sufrir infecciones de orina. “Fui a la ginecóloga y ella confirmó mis sospechas. Fue un periodo muy duro y me di por vencida, no luché porque vi que las demás mujeres estaban igual y sobrevivían”.

Con 31 años de edad, Aisa abandonó Senegal en busca de nuevos horizontes. Llegó a Madrid y allí tuvo que ir al médico por otra de sus constantes infecciones de orina. Cuando la ginecóloga la vio, llamó a otra doctora: “Ambas se pusieron a cuchichear mientras me miraban los genitales y yo me sentía como un monstruo”.

Cuando comenzó a tener una vida sexual activa, Aisa sentía vergüenza: “Lo hacía a oscuras. No quería que me vieran. Y como me habían mutilado de muy pequeña, era casi imperceptible. A veces disfrutaba y a veces fingía, pero sobre todo quería que me percibieran como una mujer normal”.

Según Aisa, los hombres tienen relaciones sexuales placenteras con una mujer mutilada, “las encuentran más cerradas, pero muchas de las mujeres son absolutamente insensibles y cada vez que tenemos sexo sufrimos dolor, así que a la larga ellos se van con una que no está mutilada, porque llegan a aburrirse de alguien que no siente ni expresa nada”.

Hace 8 años Aisa se trasladó a vivir a Barcelona y tuvo otra infección de orina. En la consulta del ginecólogo se desmontó, explicó su necesidad de ser ‘normal’, de sentirse ‘completa’, y dijo que estaba a punto de viajar a Francia para ver si la podían operar para hacerle una reconstrucción vaginal.

El ginecólogo le informó que, en Barcelona, un médico de la clínica universitaria Dexeus realizaba reconstrucciones de clítoris. “Me dieron el número de teléfono de la primera mujer que se había sometido a la intervención. Ella me explicó que sus genitales habían quedado como si no hubiera pasado por la mutilación, y que funcionalmente sentía como una mujer ‘normal’.”

Después de un mes Aisa fue operada y, según sus propias palabras, ahora es una mujer feliz. “He recuperado toda la sensibilidad. Disfruto plenamente del sexo, soy una persona normal, completa. Ahora me siento absolutamente segura como mujer.” Sin embargo, hay mujeres que luego de la operación manifiestan que aunque sus genitales han recuperado su apariencia, ellas están igual que antes.

A esas mujeres no solo les cerraron la vagina, dice Aisa: “Además, les han cortado las alas, les han mutilado las ilusiones, les han cerrado la libido”.

Siempre hay esperanza 

Ablación-sonrisas

Foto: blogs.20minutos.es

Reconstruir la vida de una mujer mutilada no es tarea fácil, por eso el responsable del Programa de Reconstrucción Genital Post Mutilación de la Fundación Dexeus (Barcelona), el doctor Pere Barri Soldevilla, el primero en realizar estas intervenciones en España, dice que ésta es una tarea que no acaba con la cirugía.

Hasta el momento, 73 mujeres han sido reconstruidas. “Se trata de una cirugía reconstructiva del clítoris consistente en una intervención de unos 45 minutos y un día de hospitalización y el coste de cada intervención lo asume la Fundación Dexeus Salud de la Mujer”.

En el 90% de los casos los genitales femeninos recobran su aspecto original. “Luego de confrontarse con la mujer occidental, la mujer africana sometida a la mutilación sufre un golpe letal en su autoestima. La recuperación de sus genitales las ayuda a recuperarla.”

“La cirugía es una técnica adaptada de la que se aplica para el alargamiento del pene. El clítoris es un órgano de unos 10 cm de largo, la mayor parte de los cuales se encuentran en el interior de la vagina. Lo que hacemos es coger lo que queda del clítoris y desinsertarlo del ligamento que se ancla al hueso y dejarlo lo más externamente posible”, explica el doctor Barri.

La reconstrucción del clítoris, además de recuperar el aspecto estético, ayuda a que la mujer recupere la funcionalidad sexual en un porcentaje muy elevado. Según las cifras del equipo médico comandado por el doctor Barri, luego de operadas, el 75% de las mujeres recuperan la capacidad objetiva de excitarse; de éstas, el 40% llega a tener orgasmos siempre que quiere, y un 30% los tiene parcialmente, es decir, no siempre que lo desea.

Lamentablemente, esta técnica aún es irrealizable allí donde más se necesita, en los países donde se practica la MGF. Los cirujanos que se han arriesgado a desplazarse para realizar estas intervenciones, han visto sus vidas amenazadas; además la mayoría de mujeres que se han sometido a la reconstrucción han sido rechazadas por sus familias y por la comunidad.

Desde el 2015, el Departamento de Salud catalán también ofrece la reconstrucción del clítoris a través de la sanidad pública. Según el Mapa de la MGF elaborado por el Departamento de Antropología Social y Cultural de la Universitat Autónoma de Barcelona y la ONG Wassu Gambia Kafo, “57.000 mujeres mutiladas viven en España y el número de niñas residentes en riesgo de sufrir esta práctica ha aumentado más de un 60% desde 2008”.

En España, las mujeres en riesgo son menores de 14 años que proceden de los países subsaharianos donde persiste la MGF. Según la antropóloga Adriana Kaplan, directora de la Fundación Wassu-UAB, el protocolo establecido en Catalunya si bien es cierto es bueno, se ha pervertido, pues no se respetan los niveles de actuación: prevención, detección y atención. “Se saltan el primero y directamente interviene la policía, con lo cual, los padres mandan a las niñas de vuelta a sus países y allá quedan expuestas a la mutilación”.

La ONU contraataca

Desde Naciones Unidas se ponen severos y en el caso de la MGF apuestan por una regulación específica, consideran insuficiente tipificarla sólo un delito de lesiones. “Es necesario que se tipifique el supuesto específico de Mutilación Genital Femenina”, por ello da una serie de pautas innovadoras, entre ellas: la necesidad de adoptar planes y estrategias nacionales, así como el establecimiento de preámbulos legislativos con una postura contraria a la violencia contra la mujer.

También propone definiciones claras y precisas sobre la MGF y la tipificación de delito del acto así como la colaboración en el mismo, es decir, “serían responsables penales, quienes lleven a una niña o mujer hasta la persona que le practique la MGF y quienes soliciten la MGF, ayuden, asesoren o busquen apoyo;  o quienes ordenen o inciten a otras personas a someter a una mujer o niña a la MGF. Y quienes no denuncien el riesgo o el acto de MGF”.

Así mismo la ONU, considera importante que “se incluya explícitamente a los progenitores y los miembros de la familia de la víctima entre las personas sujetas a responsabilidad penal” […] “Además, la legislación debería establecer que ninguna forma de atenuante estará permitida como circunstancia eximente de la MGF, debiendo prohibirse expresamente la excusa de cultura, honor o religión. Tampoco el consentimiento constituirá una circunstancia eximente”.

La ONU también contempla castigar la MGF extraterritorialmente, prohibiendo el traslado de niñas de un país donde la práctica es ilegal, a un país donde esté permitida. “En caso de que las personas que cometan MGF o inciten, ayuden o aconsejen a otra para que cometa MGF fuera de las fronteras de su país serán perseguidas, enjuiciadas y castigadas”[…] “no debería ser necesario que la MGF sea delito en el país donde se cometió para enjuiciar a una persona por conductas relacionadas con este hecho”.

A fin de salvaguardar los derechos de las víctimas, la ONU propone que debe “reconocerse el acceso gratuito a los servicios sanitarios y atención a largo plazo, incluidas reparaciones médicas gratuitas. Acceso a servicios jurídicos y servicios psicológicos y de formación profesional gratuitos, así como órdenes de protección para las víctimas reales o potenciales e indemnizaciones, y la posibilidad de presentar demandas civiles contra los perpetradores y los responsables gubernamentales, o no, que no hayan ejercido la diligencia debida para prevenir, investigar o castigar la MGF”.

Además debe permitirse que las supervivientes/denunciantes presenten demandas civiles basadas en leyes contra la discriminación y disposiciones de derechos humanos. También es necesaria una declaración clara de las funciones y responsabilidades de los actores gubernamentales y comunitarios y de las políticas coordinadas más generales que incluya una respuesta comunitaria coordinada: educación pública y capacitación. Estas son sólo algunas de las recomendaciones que se plantean desde ONU Mujeres.

Europa también mutilaba

En Europa, en los siglos XVIII y XIX, se practicó la cliterodectomía, o lo que es lo mismo, la extirpación del clitoris, el objetivo era ‘curar’ la histeria y la epilepsia en las mujeres. Desde el principio de los tiempos, el dominio sobre las féminas se ha ejercido de diferentes maneras, unas han sido más brutales que otras. Lo que nadie sabe a ciencia cierta es, desde cuándo mutilar a las mujeres se convirtió en una costumbre normalizada por algunas sociedades.

Anuncios