Cuentos de hadas para no dormir

Secuestro, homicidio, tortura, abandono, abuso de menores, robo, envenenamiento, esclavitud, usurpación de identidad, maldiciones, mutilación, fratricidio, canibalismo, matrimonios concertados, todo ‘removido no agitado’, son componentes de los ‘cuentos de hadas’ con los que llenamos las cabezas de nuestros hijos e hijas.

Caperucita y el loboEl cuento de la Caperucita Roja es un compendio de délitos: allanamiento de morada, suplantación de identidad, canibalismo y abuso de menores. A Blanca Nieves, la madrastra intenta asesinarla con un poderoso veneno. La Bella Durmiente, también es envenenada por la bruja y sólo despierta al ser besada por el príncipe a quien la prometieron en matrimonio al nacer.

Pero tranquilos, pues sea cuál sea el delito cometido, siempre llegará el bien plantado príncipe, montado en su brioso corcel, dispuesto a salvar a la bella y desprotegida dama, librarla de todo mal, blandiendo su espada o lo que la vida le permita, es su misión como varón y la cumplirá, a pesar de que para ello tenga que matar a 50 dragones dispuestos a flambearlo de pies a cabeza, porque la belleza de la princesa así lo vale.

Hace poco llevé a mi hija a una habitual lectura de cuentos. Por esas cosas de la vida estuve tan atenta a las historias como los niños asistentes. Escuchando estaba, cuando caí en la cuenta de todos los miedos que transmitimos a las criaturas con estos relatos, donde la desventura da paso a finales de ensueño, donde los guapos y principescos protagonistas siempre acaban felices y comiendo perdices.

Los cuentos infantiles tradicionales, aquellos que nos leían nuestros padres para dormir, y aquellos que nosotros continuamos explicando a nuestros hijos, están plagados de dolor, delincuencia y arquetipos. Por un lado fomentan el temor y gratifican la belleza y debilidad de las niñas, y por el otro imponen a los niños la responsabilidad de ser fuertes, de ser ‘machos’ y de asegurar la protección de su dama.

descargaEstas historias, además, asocian la belleza física a valores personales positivos como la bondad, la integridad y la inocencia. La fealdad, por ende, es sinónimo de maldad o de lo que nos genera temor, así el lobo es siempre malo y mentiroso y la bruja es fea, aunque ha hecho un conjuro para no parecerlo y aquí se plantea otro mito: quien ejerce la magia siempre es una mujer, sea la bruja o el hada-.

Lo contradictorio es que los esfuerzos de la más rancia literatura infantil, por vendernos la belleza tan descaradamente serían vanos. Según un estudio del doctor Alan Slater, psicólogo de la Universidad de Exeter, Inglaterra, los bebés gustan más de los rostros atractivos, es decir: estamos genéticamente preparados para discriminar al otro en relación a su apariencia.

Según el estudio de Slater, los bebés expuestos a fotos de rostros, fijan la mirada – por más tiempo – en los más hermosos. Ahora bien, no preocuparse, el estudio también revela, que los bebes criados en situaciones normales – de amor y protección- siempre se sentirán más atraídos por sus madres, aunque estas no cumplan con los crueles cánones de belleza impuestos por la sociedad.

La psicóloga de niños, adolescentes y familia, Jennifer L. Hartstein, en su libro ‘Princess Recovery: A how-to guide to raising strong, empowered girls who can create their own happily ever afters’, manifiesta que “los niños desde los dos años de edad son influenciados por los ideales poco realistas de los cuentos de hadas y de los dibujos animados de Disney y eso afectaría su autoestima futura”.

Princesas variasPara Hartstein las historias tradicionales como ‘La bella durmiente’ o ‘La cenicienta’, “promueven en las niñas la idea de que si son guapas y visten a la moda, encontrarán el amor y serán populares”, la psicologa se refiere a esto como ‘el síndrome de la princesa’ y agrega que bajo esta influencia “es difícil que los niños crezcan dando importancia a valores vitales como la inteligencia, la generosidad y la pasión”.

Y así cuando llegan a la edad adulta, muchas chicas sólo quieren ser preciosas, tener las pestañas de Kim Kardashian, el cuerpo del símbolo sexual del momento y ser famosas, sólo por ser bellas y deseadas. Los chicos, por el contrario, quieren ser fuertes y musculosos, para poder aparearse con las antes descritas, por eso algunos hasta llegan a inyectarse petróleo y poner en peligro su salud.

Postdata: La belleza es una correlación de armonías, tangibles e intangibles. Quien tenga hijos que esté muy atento a los estímulos a los que están expuestos desde que salen de nuestras entrañas, no podemos ni debemos protegerlos de todo, sólo somos el vehículo para transmitirles conocimiento y ayudarlos a entender que la estética es una ínfima parte de su hermosa humanidad.

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