Otra niña violada por sus primos. Los abusos sexuales dentro del seno familiar parecen ser moneda corriente

Reformar la prescripción de estos delitos e incluso declararlos imprescriptibles es de vital importancia. Quien abusa de un niño debe saber que será perseguido por la justicia y que el castigo será ineludible

“Hola leonor , acabo de leer tu blog. Si me lo permites yo también quisiera contarte una historia, es la mía, y si estás de acuerdo solo te pediría que me mantengas en el anonimato, es que cuando leí primos me sentí tan identificada”.

Hace unos días escribí la historia de una niña que había sido violada durante algunos años por tres de sus primos, cuyo caso era más terrible porque sus padres -para evitar la ‘ruptura’ familiar y el qué dirán- no querían denunciar. Minutos después de publicarla, una joven me escribió, también había sido violada por sus primos, y a diferencia de la otra chica -cuya historia llegó a mi a través de un familiar- ella quería explicar su sufrimiento en primera persona.

Según los centros de Emergencia Mujer, del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables del Perú, sólo entre enero y septiembre del 2017 habían atendido 6118 denuncias por abusos sexuales, de estas, 4462 correspondían a abusos cometidos contra niños y niñas: 356 niños de entre 0 y 5 años de edad; 1420 entre 6 y 11; y 2686 entre 12 y 17 años.

Luego de pensar en un nombre para esta chica tan valiente he decidido llamarla Aina. Aina es el nombre de mi hija y sólo con imaginar que algo tan terrible como una violación le pudiese ocurrir se me encoge el corazón, por eso, la chica de este nuevo testimonio se llamará así. Tal vez si comenzamos a ver a las víctimas de estas aberraciones como alguien muy cercano, talvez así y sólo así comenzaremos a sentir el dolor de estos actos en toda su magnitud.

“Mi madre, aproximadamente en el año 92, trajo a vivir a casa a un primo, el hijo de uno de sus hermanos; sus padres no quisieron asumir la responsabilidad de seguir cuidándolo y mi madre lo acogió. Por el trabajo de mi padre viajábamos mucho. Entre el año 93 y el 94 nos trasladamos a Tacna , yo tendría 6 o 7 años, mi primo tenía unos 13, pero a pesar de esa edad mis recuerdos son muy vívidos”.

Fue en ese momento cuando todo comenzó

Aina dice que cuando su madre iba al mercado, ella se quedaba sola con su primo y sus hermanos, que eran más pequeños que ella. “Él me metia a su cuarto,por ese entonces sólo quería que lo tocara, me decía que eso era normal, que los grandes lo hacían, que mi mama lo hacia con mi papá”. La joven recuerda que esto ocurrió muchas veces, tantas como su madre la dejó con él.

Luego la familia, también por el trabajo de su padre, viajó a Trujillo, se instalaron en una casa grande, “estuvimos allí hasta el 2000, recuerdo la infinidad de veces en las que él me metia a su cuarto que estaba apartado”. Según Aina fue en ese momento cuando comenzó el abuso de manera más contundente, “él decía que era un juego, y a pesar que no había nadie más en casa, siempre me tapaba la boca para que no pudiera gritar”.

La joven dice que fue creciendo convencida de que lo que su primo le decía era cierto, sobre todo porque ese no fue el único primo que abuso de ella. “A modo de refuerzo escolar mi madre comenzó a dejarnos a mi y a mi hermana en casa de unos primos lejanos, eran dos hermanos, Beto y Jhon les llamaré. Beto que era quien me enseñaba también abusó de mí en varias oportunidades”. Él también le decía que eso era normal.

Tantas veces algunos de los hombres de su familia le dijeron a Aina que manosearla y violarla “era normal”, que ella se lo creyó. Aina no tuvo a nadie a su alrededor que le dijese que ella merecía respeto, que no debía avergonzarse si le hacían algo que no le agradaba. Amar a nuestros hijos también es darles confianza para que hablen con nosotros de todo, incluso -o sobre todo- de sexo y de respeto. La educación sexual, aquella de la que no quieren hablar los del colectivo #conmishijosnotemetas es vital para cortar con la cadena de abusos.

Ni gritos, ni quejas

“Nunca grité ni me quejé, porque lo que me hacían era normal, además  Beto me decía, quedate callada porque a las primas de Lima les hago lo mismo”. Cuando Aina entró en la adolescencia ella y su familia se trasladaron a Lima, y su mente bloqueó los abusos; su padre se quedó sin trabajo y su primo, el que había vivido con ellos desde que era pequeña, había entrado a la Marina y sólo lo veían muy de vez en cuando.

“Mi primo venía y le daba dinero a mi madre o la llevaba al super, una vez nos trajó una televisión, cuiden lo que les dejo y no hagan renegar a Mamá -nos dijo”. Él primo de Aina se fue a la selva y en 4 años no supieron nada de él, cuando volvió lo hizo casado y con un hijo, “como aun tenia los recuerdos bloqueados me alegré por él, porque ahora tenía su familia”. Sin embargo, poco duró la alegría.

Aina fue lanzada violentamente a sus recuerdos. “Una tarde en la que todos estaban reunidos, mi primo había venido a vernos, vivíamos en una especie de quinta en un distrito del centro, la reunión era a la altura de la entrada, mi casa estaba al fondo; le dije a mi mamá que iba a bañarme que no demoraba. Después de un rato alguien entró en casa, era él y me dijo -oye negra mamá dice que vengas a comer”.

Según Aina, que en ese momento tenía 17 o 18 años, no lo recuerda con exactitud, su primo subió al segundo piso, donde ella estaba en toalla, “me repitió que mi madre me llamaba a comer, luego se me acercó y me preguntó cómo estaba, le dije que bajase que quería vestirme, pero no me hizo caso, se me acercó y me cogió de manera muy agresiva, le dije, le grité que me suelte, pero no lo hizo, en ese momento lo recordé todo”.

Aina sólo logró librarse de su primo cuando en medio del forcejeo le dijo que le contaría todo a su madre, “en ese momento él se fue”.  Cinco años después, cuando Aina tenía 22 años más o menos, se confió a su hermana. “Una noche, estando a solas con mi hermana le conté todo, absolutamente todo de este primo y lo de Beto, el primo de las clases de matemáticas, ella sólo me escuchó, lloramos y nos dormimos . Le pedí que no le contará nada a nadie y así fue hasta hace un par de años que deje Lima y me fuí a vivir a Provincia”.

Al saberla lejos, la hermana de Aina decidió contarle lo ocurrido a su madre. “Mi madre me pidió perdón por no haberse dado cuenta de nada y lo peor de todo fue que en ese momento me enteré que mi hermana también había sido abusada por Jhon, el primo que le daba clases a ella”. Mi madre quería denunciar lo ocurrido pero se tenía que hacer en el lugar de los hechos, así que nos trasladamos y denunciamos a los primos que nos habían enseñado matemáticas.

Las chicas pasaron por el médico legista, les hicieron una pericia psicológica pero no hubo nada que hacer, según la justicia había pasado demasiado tiempo desde que las violaciones habían sido cometidas y eso permitía la impunidad de los agresores. “Como, las denuncias no prosperaron, decidimos no denunciar al primo que vivía con nosotros, para qué, también habría sido inútil”.

Sin embargo, según la ley peruana de Violación Sexual de Menores (LEY Nº 28704) publicada el 5 de abril del 2006El que tiene acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal o realiza otros actos análogos introduciendo objetos o partes del cuerpo por alguna de las dos primeras vías, con un menor de edad, será reprimido con las siguientes penas privativas de libertad.

  1. Cadena perpetua cuando la víctima es menor de diez años
  2. Entre 30 y 35 años de prisión cuando la víctima tiene entre 10 y 13 años de edad; y
  3. Entre 25 y 30 años de prisión cuando la víctima tiene entre 14 y 17 años de edad.
  4. Cuando el agresor está en una posición de “particular autoridad” o confianza con la víctima, la pena será cadena perpetua, siempre. 

En el caso de Aina y su hermana esto no se aplicaría porque el paso del tiempo, dificulta aportar las pruebas necesarias para demostrar lo ocurrido, por eso, es tan importante la reforma en la prescripción del delito de abuso sexual a menores en nuestro país.

Normalmente una persona abusada durante la infancia se atreve a denunciar lo ocurrido cuando es adulta y talvez pueden haber pasado 20 años o más para ello. Recordemos que en Perú, la prescripción para los delitos más graves es de 20 años.

Podríamos ser como Reino Unido o Argentina, donde los delitos de abuso sexual de menores no prescriben, o siquiera como España, donde la prescripción se computará a partir de que la víctima alcanza la mayoría de edad.

Sin juicio y sin condena

Aina dice que ante la negativa de la justicia de juzgar a sus primos, su madre decidió enfrentarlos, “pero ni siquiera pidieron perdón, los dos negaron habernos violado”.  Al día de hoy, el padre de la joven no sabe nada de lo ocurrido, “mi madre nos rogó tanto que no le dijéramos nada, mi papá acababa ser operado del corazón y ella temía que al saber que nos habían violado su salud se viese más afectada”.

Algunos años han pasado desde el abuso sufrido y Aina aún no puede llevar vida normal, las relaciones sentimentales no funcionan, la rabia y la impotencia por lo que le hicieron no desaparecen. “Ahora voy a terapia para aprender a soltar todo el dolor, no me hace bien llevarlo a cuestas, por eso cuando leí la historia de aquella niña violada por sus tres primos me sentí tan identificada, que tenía que explicarlo”.

Aina no puede entender que aquella otra joven violada no cuente con el apoyo de sus padres. “Vivir bajo el mismo techo que tu violador y saber que ni tus padres te defienden del daño que te han hecho debe ser terrible. No me imagino el calvario que ha vivido y vive esa chica, así que si de algo sirve mi historia que sea para que la gente entienda que muchas veces el enemigo está dentro de casa, dentro de la familia”.

Cuando publiqué el testimonio de María, la chica a la que violaron tres de sus primos, algunas de las personas dijo cosas como, “bien que le gusto y ahora se queja”, por eso, como Aina vivió lo mismo sintió la necesidad de hablar. “Es indignante, no entiendo que haya gente sin corazón, que se burla cuando le ocurre una cosa así a una chica. Jamás desearía que nadie pase lo que yo pase, he leído la historia y no entiendo como puede haber padres que en un caso así tengan miedo al qué dirán”.

A continuación uno de los comentarios indignantes a los que se refiere Aina.

“Que ya no publiquen más idioteces de mujeres maltratadas, ellas también son responsables de esas agresiones por meterse con hombres Agresivos, que se jodan por Idiotas”.

Este blog también ha sido publicado en LaMula.pe

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Alumnos de una escuela secundaria de Catalunya protestan contra la homofobia

“Ser homosexual es tan antinatural como ser tuerto o cojo”. Esta frase, que parece salida de boca de uno de los integrantes del colectivo #conmishijosnotemetas, fue emitida por un profesor en una escuela secundaria de Catalunya. Acto seguido los alumnos a los que se dirigía abandonaron la clase.

Todo comenzó cuando este lunes, en la escuela Gili y Gaya de LLeida -una de las 4 provincias catalanas- el profesor de filosofía hablaba del amor y de los sentimientos en una de sus clases, el problema vino cuando se enzarzó en una discusión sobre las relaciones de pareja con un alumno.

Según ‘pontificaba’ el profesor, el amor de pareja sólo puede darse entre un hombre y una mujer. Un alumno se atrevió a cuestionarlo y le dijo que las relaciones amorosas también surgían entre personas del mismo sexo . “Eso sólo puede ser amistad”, dijo el maestro. Ante tal respuesta el alumno se levantó del pupitre y dejó la clase.

Pero lo peor vino después, el profesor perdió el decoro y le dijo al resto de sus alumnos que la homosexualidad era “antinatural”, así que de forma natural, en señal de protesta y en solidaridad con su compañero, la mayoría de los estudiantes dejó la clase a ver si así el “filósofo” reflexionaba sobre su revelada homofobia.

Por eso este miércoles, más de 200 adolescentes protestaron a las puertas del Instituto Gili y Gaya. Caras pintadas con los colores de la bandera LGTBI, carteles en los que se podía leer “love is love” y consignas a favor de la tolerancia fueron los protagonistas de una jornada en la que la indignación reinó.

“Señor profesor, la homosexualidad existe en 450 especies. La homofobia sólo en una. Las personas LGTBI no somo antinaturales, ni estamos enfermas. Las personas LGTBI queremos y follamos como queremos. Las personas LGTBI no permaneceremos calladas delante de las constantes agresiones que recibe nuestro colectivo”. (Palabras de uno de los alumnos del Instituto Gili y Gaya expresadas durante la protesta)

Además de salir a manifestarse, los estudiantes han denunciado al profesor ante la dirección del centro de estudios, y la directora les ha dado la razón. “El claustro educativo dice tolerancia cero contra la homofobia. Nuestra prioridad como proyecto educativo es formar personas libres, tolerantes y respetuosas”. 

Desde el “Departament d’Ensenyament”, responsable del sector Educación en Catalunya, se ha respaldado a los estudiantes y se ha dicho que el profesor quiere disculparse. Sin embargo, las disculpas no son necesariamente una muestra de tolerancia, nadie cambia de forma de pensar en 48 horas, menos en temas tan sensible como este.

Así que SÍ, en todas partes se cuecen habas, lo importante es cómo reaccionemos ante las muestras de intolerancia y hasta de indolencia por el bienestar de todos los integrantes de la comunidad. Las personas LGTBI existen, no podemos negarlas y mucho menos podemos impedirles desarrollarse social y afectivamente, eso SÍ que es ANTINATURAL.