#NiUnaMenos saca roncha

Protestar en contra del feminicidio es vital, pero para algunos, los y las que marcharon en Perú este 12A sólo tenían una agenda perversa, roja y discriminadora.

La segunda edición de #NiUnaMenos en Perú, ha generado diversas reacciones en la red. Muchos y muchas -desde sus puestos de poder o sólo porque pueden, o porque las redes no son selectivas con los comentarios- se han llenado la boca en decir que esta marcha no servía de nada, porque no era saliendo a las calles que se iba a acabar con el feminicidio. Para muestra un botón encontrado en el muro de Facebook de alguien, de quien no tengo porque poner en duda ni su nivel de información ni de preparación.

Post de Facebook

“Desde que se hizo la anterior marcha “Ni una menos”, hace un año, la violencia contra la mujer no se ha visto disminuida, por el contrario aumentó, no solo por obra de la mano del hombre sino de la mujer, que al parecer, disfrutan al maltratar de diversa forma a su propio género. Lo veo todos los días en la televisión, en el facebook, en la prensa diaria . Sarta de hipócritas. No creo en estas marchas que se convierten en realities y en un lugar que lo consideran aparente para tomarse un selfie”.

Mi respuesta en Facebook

“Una cosa son los feminicidios y el maltrato ejercido contra la mujer en forma de violaciones y golpes, y otra cosa el ejercicio del “machismo” de algunas mujeres contra otras. Así pues no es comparable cegar la vida de una mujer o tomarla por la fuerza, a las críticas veladas o directas o a los juicios de valor de una mujer emitidos en contra de otra. Así que no creo que sea válida tu comparación para llegar a concluir que las marchas en defensa de la mujer son ‘inútiles, hipócritas y un pretexto para hacerse selfies’.

Miles de mujeres en nuestro país y millones en el mundo necesitan que se haga ruido, que se visibilice su sufrimiento. Y no son sólo las mujeres las que deben de salir a protestar los hombres de bien también deberían de hacerlo para mostrar su rechazo al abuso y asesinato de otro ser humano. El día que la misma cantidad de mujeres y de hombres estén en las calles caminando, gritando y agitando pancartas en contra del feminicidio, ese día podremos respirar un poco más tranquilas porque eso querrá decir que algo está cambiando, mientras tanto es mejor NO tirar piedras al tejado que no se ayuda a construir”. #NiUnaMenos

Réplicas varias

Las respuestas al post mencionado -en su mayoría- se sumaban a lo dicho por el dueño del muro, y es muy curioso porque tanto ellas como ellos manifestaban que las protestas en las calles de nada sirven. Y me vienen a la mente todas las marchas y protestas que se organizaron allá por el año 2000 para sacar a Alberto Fujimori del poder cuando él se atornillaba al asiento presidencial, y si no recuerdan algunos porque salimos a las calles fue que logramos expectorarlo.

A continuación la respuesta de una mujer que concitó mi atención: “Completamente de acuerdo … Una marcha o cien no van a parar con la violencia, se hace necesario tomar otras alternativas…”. Y sí pues las marchas directamente e inmediatamente no paran injusticias, el objetivo de una marcha es poner de manifiesto una situación anómala, es decir basta a una situación injusta, es luchar para acabar con un problema.

Mi respuesta a este comentario: “Obvio, las marchas por sí solas no detienen ni arreglan el problema, lo VISIBILIZAN y presionan para que formen parte de la agenda política del país y del mundo. Si en Londres a mediados del siglo XIX un grupo de mujeres no hubiese salido a protestar a las calles posiblemente las mujeres aún no tendríamos derecho al voto. ¿Te suena de algo la lucha de las sufragistas?

Por si tampoco no lo sabías, el Día de la Mujer, o el Día de la Mujer Trabajadora conmemora la muerte de 123 trabajadoras que protestaban en NY por tener una jornada laboral digna y un sueldo acorde con la misma. Ellas murieron quemadas en una fábrica porque no pudieron escapar a un incendio, ellas trabajaban encerradas –¿Malvinas?– o sea eran esclavas mal pagadas.

Así que si hoy puedes trabajar, tener un horario decente (sueldo no digo porque aún por el mismo trabajo cobramos menos que los hombres) e irte a casa sin esperar que alguien venga a quitar el candado también es por ellas, porque se atrevieron a manifestarse y a protestar”.

#SoyMujerNoFeminista ¡Auch!

Desde hace unos días se ha desatado en Perú una corriente en contra del feminismo que proviene de un grupo de mujeres. Ellas afirman que las mujeres feministas son unas dictadoras proabortistas y que promueven modelos que van en contra de la familia tradicional: mamá, papá, hijitos. Para ellas, el feminismo es poto, pichi, caca, pedo. Porque ellas -dicen- defienden los derechos de todos, no sólo los de las mujeres, por eso y porque saben de tecnología también tienen otro hashtag: #NadieMenos.

Durante estos días he leído todo lo que he tenido a mi alcance no sólo respecto a la creciente demonización del feminismo sino que he encontrado incluso comentarios de algunos y algunas que comparan al feminismo con el machismo, es decir papas con camotes. Y sí pues, ambos son comestibles pero uno es dulce y el otro no, así que no son comparables, no podemos decir que unos es más rico que el otro porque tienen gustos en las antípodas.

Lo mismo ocurre con el feminismo y el machismo, el primero lucha por condiciones de vida iguales para todos, el feminismo es horizontal, mientras que el machismo es vertical porque defiende la supremacía del hombre sobre la mujer. El machismo considera a la mujer como un ser débil y frágil que necesita la protección y aprobación del macho para existir y es en ese sentido que se ha desarrollado la sociedad desde tiempos ancestrales. Así que no, NO todos los “ismos” son iguales ni comparables.

¿Ni una menos: la marcha perversa?

Según un blog publicado esta semana, #NiUnaMenos tiene una agenda oculta, oscura y pervertida. “Hace un año se realizó en Lima la primera versión de la marcha feminista NI UNA MENOS. En esa oportunidad el tema que convocaba era un razonable rechazo a la violencia en contra de las mujeres. En apariencia nadie podía estar en contra de ese concepto. La violencia de un hombre contra una mujer es algo condenable desde todo punto de vista. Como otras tantas formas de violencia”, afirma el firmante de la nota.

Prosigue: “En esa oportunidad sin embargo advertimos que esa convocatoria no era más que una fachada, una máscara que el feminismo radical, uno de los brazos del neo marxismo, adoptaba, para cual caballo de Troya, introducir otras causas y otras banderas. Ingenuamente mucha gente marchó en esa oportunidad pensando que lo hacían en contra de la violencia hacia la mujer, ignorando que con su participación convalidaban una agenda perversa”.

Y me pregunto yo qué quiere decir el autor de la publicación con aquello de que la marcha es “una máscara del feminismo radical, uno de los brazos del neo marxismo”. ¿Qué es el feminismo radical, ¿no querer más mujeres asesinadas ni maltratadas? porque, que sepamos ese es el objetivo de la marcha. Por otro lado, en qué quedamos, no era que las feministas éramos “feminazis”, ahora somos “neo marxistas”. No pues, para luchar contra algo se han de tener muy claras las cosas porque volviendo al ejemplo de las papas y los camotes, NO podemos ser las dos cosas a la vez.

Luego de todo lo dicho también me pregunto: ¿hay una agenda política y social para desvirtuar la lucha feminista? Y me respondo: , porque las mujeres mejor tranquilitas en sus casas, haciendo la comida y cuidando a los hijitos, y si trabajan, pues bien, pero en puestos menores, cobrando poquito para que no tengan la tentación de descuidar ni el hogar, ni la educación de sus vástagos. Ellas están para ver como se encumbran sus maridos; porque así es la vida pues, porque “detrás de todo gran hombre hay una siempre gran mujer”. Al lado no, NO es lo normal.

Lo terrible es que desde cierto sector femenino se combata al feminismo, pregonando que la defensa de los derechos de la mujer no es otra cosa que el sometimiento del hombre y eso NO, NO y NO, porque todos somos iguales pues. Y , esto es tan contradictorio como el pobre de derechas, el trabajador misio ( sin dinero) que no vota a la izquierda porque son comunistas, y cada día le dicen que si no ve lo que Maduro hace en Venezuela, así que por si acaso, desde su miseria sigue votando naranja para no vivir en un país rojo como el demonio.

(naranja: color con el que se identifica al partido del expresidente Alberto fujimori y que encabezado ahora por su hija Keiko Fujimori -2 veces candidata a la presidencia del Perú- representa a la derecha peruana)

(foto:Andina)

 

Anuncios

Ojo de madre que todo lo ve

Soy hija de una mujer viuda, estricta y viuda; y ‘viudamente’ estricta, pues -que yo sepa-luego de la muerte de mi joven padre nunca se volvió a emparejar. “Tu padre fue demasiado bueno como para buscar a nadie más”, me dijo un día cuando yo la animaba a reencontrar la felicidad y no insistí más.

Mi madre es una mujer que con los años ha ido rejuveneciendo, a ella la criaron vieja, responsable, seria. Comenzó a trabajar cuando aún era una jovencita. Corte y confección estudió, no había para más en una casa en la que sólo trabajaba mi abuelo y había que mantener 7 hijos.

Cuando mi madre se casó lo hizo virgen, mi padre también y antes de concretar la luna de miel se pasó 4 noches en el bar del hotel bebiendo -lo que no había bebido en su vida- para coger valor. A la quinta noche mi madre no lo dejó salir de la habitación y tuvieron que enfrentar “el problema”. Así me lo contó mi padre, mi madre tal vez lo negaría.

Mi madre, obviamente, quería para su única hija lo que ella siempre creyó que era lo correcto, que llegase -como ella-  virgen al altar, y así me lo inculcó desde pequeña. “Una se casa de blanco porque el blanco es pureza y si tienes un novio te tiene que respetar, porque si te usa, luego te dejará tirada porque no te querrá para esposa”.

Y para asegurarse de que cumpliría su consigna, la de llegar virgen a un altar cualquiera, me asustaba: “Una madre sabe cuando su hija deja de ser virgen, se le nota en la mirada, porque deja de tener una mirada inocente, pierde luz. La mirada de una mujer es diferente a la de una niña”.

A los 17 años ingresé a la universidad y en un juego tuve que dar como prenda un beso, yo no sabía besar, nunca lo había hecho, esa fue la primera virginidad perdida. Luego me eché un novio hippie, conflictuado con su infancia, su adolescencia y su adultez, porque me llevaba unos años, y mi madre cual leona me defendió del ‘pecado’.

Y aunque yo ya tenía 22 años, intentó separarme del greñudo por todos los medios . Unos brujos le dijeron que el hippie me había dado algo, así que mi madre los contrató para ‘limpiar’ la casa. Un spray encontraron: “Esto es lo que le ha dado”, le dijeron; apretaron y el llanto corrió, era mi spray de pimienta para defensa personal.

Mi madre también recurrió a la ciencia. Me llevó a dos psicólogos que me hacían dibujar y ver figuras para ver cómo estaba de perturbada, finalmente le dijeron que estaba cuerda y que no había tratamiento para lo que tenía: juventud. Un día cansada de tanta presión materna y de tanta desconfianza llamé al hippie y le dije: “es hoy”.

Fue una tarde de lunes, o martes, no hacía mucho frío, nunca lo hace en Lima -después de pasar inviernos en Europa lo sé- yo tenía miedo, pero también curiosidad y ganas de experimentar aquello que mi madre tanto me prohibía, y por lo que casi todas mis amigas ya habían pasado o confesaban haberlo hecho para no quedar mal.

Dolió, sí, pero fue una experiencia bonita y cuando bajé de la nube recordé a mi madre y lo de la mirada. Volví a casa con el susto entre pecho y espalda y a la hora de la cena, a la mesa, estábamos sólo mi madre y yo. Ella y yo. Yo y ella. Ella hablaba de lo que había hecho por la tarde y yo le contestaba, pero no la miraba.

Y llegó el desayuno y desayunamos y yo no la miraba, la vista siempre en el plato y la concentración en ristre, no podía levantar la cara, ella vería que ya no era ‘inocente’. Mis ojos ya no tendrían la luz de la virginidad, ya no podría casarme de blanco -pero eso no me importaba- lo único fundamental era no mirarla, porque si no, ella lo sabría.

Veintidós años, sin virginidad y mi madre se equivocaba, mi inocencia seguía intacta. Me pasé varios desayunos, almuerzos, cenas y conversaciones sin mirarla a los ojos, hasta que un día mi concentración se relajó y sin pensarlo, nuestras miradas se cruzaron y ella no vió nada, ni luz perdida, ni mirada de mujer ‘pecadora’, ni nada de nada.

Le clavé los ojos, la miré por dentro, le ví el estómago y las tripas y ella no vió que yo ya no era virgen. Y la seguí mirando, le hablaba y le buscaba los ojos, la desafiaba, pero ella sólo me veía a mi, a su alborotada hija de siempre, a la que la volvía loca con su forma de ser y le pedía abrazos a toda hora, tal y como hace mi hija ahora.

En adelante hice mi vida como me convino, aprendí a cuidarme con la información que encontraba en libros y guías sexuales, sólo me asusté una vez por un retraso. Una tía me dió un té de aspirinas machacadas que luego confesó era un ‘placebo’ para que me relajara y dejara que la naturaleza hiciera su trabajo mensual. Y así fue.

A mi madre la criaron con rigor, nunca tuvo las cosas fáciles. De joven la sufrí, ahora sé que se moría de miedo, estaba sola y quería hacer de mí una persona buena y ‘decente’. Ya no la juzgo, sólo lamento que no me haya podido guiar y acompañar en hacerme mujer, pero le agradezco los sacrificios para hacer de mi quien soy.

Feliz día mamá.

Este blog también ha sido publicado en:

La Mula

La Voz del Muro

Soy mujer. No soy costilla de nadie

No soy costilla ni apéndice de nadie, ni madre sacrificada, ni la perfecta y abnegada administradora del hogar, ni la más sensual o sexy de las mujeres. No lo he sido nunca, ni lo seré, porque no soy equilibrista, porque no soy perfecta, ni siento la obligación de serlo y porque tampoco siento culpa por ello.

Cuando hablo con mi madre por teléfono -vivimos a 14 mil km de distancia- y llegamos a las “cosas de mujeres”, ella se asombra de que mi marido esté “contento”. Mi cocina es algo limitada y no porque cocine mal, sino porque no me complico la vida tras los fogones; todo plato que cueste más de una hora en hacerse está fuera de mi menú diario.

Y sí, mi marido está satisfecho, él tampoco me quiere todo el día revolviendo una olla, es más, en mi casa no se plancha la ropa porque él me convenció de que era una pérdida de ‘vida’; así que todo lo que compramos es de fibras que no necesitan más tiempo que nosotros mismos para estar ‘presentables’.

En este Día Internacional de la Mujer, he comprobado con estupor que el machismo soterrado goza de muy buena salud. Muchos de los mensajes que leí este 8 de marzo entre mis “amigos” de Facebook y Whatssap así me lo confirmaron. Hace unos días publiqué un blog sobre el machismo más salvaje, aquel que sojuzga y humilla; pero qué hay del otro, del que vive incluso en nuestras cabezas de mujer.

Qué hay del que vive en la cabeza de mi madre, una mujer que durante 7 años cuidó de un marido con una enfermedad terminal y se convirtió en el timón del negocio familiar, haciendo su trabajo y el de mi padre. Y luego fue viuda, y siguió luchando para pagarme una carrera universitaria y -en pro de su independencia- nunca quiso volver a unirse a nadie .

Entre los mensajes que leí me asombró uno porque en pleno siglo XXI, negando la teoría de la evolución, reivindicaba la creación de la mujer según la biblia: “La mujer salió de la costilla del hombre, no de los pies para ser pisoteada, ni de la cabeza para ser superior, debajo del brazo para ser protegida y al lado del corazón para ser amada”.

Protesté contra la cita y una fémina clamó a mi tolerancia y dijo que cada uno creía en lo que quería, intenté que entendiera que como mujer no podía estar de acuerdo con lo ‘posteado’, pero mis esfuerzos fueron vanos. El dueño del muro me dijo que viese el lado poético, cosa que me hizo saber que él tampoco era consciente de la carga de su mensaje.

Líneas más tarde, otro hombre añadía: “HOY ES UN DIA MUY ESPECIAL…Hoy todos los hombres debemos admirar y alabar la creación más hermosa y espectacular del mundo, aquella creación que genera llantos y alegrías, amores y desamores”. Porque claro, esa es justamente la razón por la que las mujeres existimos: para generar emociones en los hombres. ‘¡Plop!’

Otra mujer decía con poca coordinación de género: “como joden el post poético, feministas, agnosticos, se deja de admirar la poesía , hasta enistein creyó en dios, y todos hasta el más ateo al final lo menciona. No le quiten el bonito mensaje x el día de la mujer , que realmente es todo los dias, disfruten su día y no renieguen”. No he corregido los errores gramaticales ni de coordinación porque creo que cuentan la historia detrás de estas respuestas.

“Feliz día ! mujeres guerreras, Dios nos diseño guerreras ante cualquier batalla y vicisitudes de la vida , nos da la fortaleza, paciencia para ser la ayuda idónea para nuestros esposos y sabias para formar, educar, cuidar y dar la cobertura espiritual para con nuestros hijos, rol importante que debemos cumplir como hijas de Dios, que Dios siga siendo nuestra guía y fortaleza en nuestro diario vivir, cariños amigas y muchas bendiciones”. (mensaje de un grupo de whatssap)

Y yo me pregunto, en que momento fuimos lobotomizadas. Cómo después de la lucha por el derecho al voto, del sacrificio de aquellas que en 1908 murieron presas del fuego exigiendo mejores sueldos; cómo, después de tanto esfuerzo y tanto dolor, las mujeres seguimos dejando que nos hagan sentir curvados objetos decorativos. Y encima lo reivindicamos.

             Tópicos para dar y regalar

No leo las instrucciones. Aprieto todos los botones 📲 hasta que funcione

No necesito alcohol para avergonzar a nadie. ¡Sé hacerlo sin beber! 😜

Si fuera un pájaro ya sabría a quién cagarle encima

No soy cascarrabias 😡, soy emocionalmente flexible!

¿Las palabras más bonitas del mundo? “Vamos de compras”

¡No tengo defectos! Son “efectos especiales”! 🎊🎉

Las mujeres tienen que tener aspecto de MUJER, no de huesos disfrazados!

¡No es grasa! Es superficie de uso erótico

¿Perdonar y olvidar? No soy Jesucristo y no tengo Alzheimer!

Las mujeres somos ángeles y si nos rompen las alas seguimos volando… subidas a una escoba. Porque somos flexibles

Cuando Dios creó la humanidad nos prometió que encontraríamos hombres ideales detrás de cada esquina… e hizo la tierra redonda. 🌎

En mi lápida quiero que ponga “No pongas esa cara, a mí también me habría gustado estar en la playa”. Las mujeres somos únicas!!! Feliz dia todos los dias mujer!!! (todas estas frases pertenecen a un mensaje de un grupo de whatssap conformado sólo por mujeres)

Así que adelante mujeres. Aquellas que aspiren a la perfección, sigan siendo el sostén espiritual de sus hijos, amantes, comprensivas, guapas y dispuestas esposas; cocineras espectaculares y devotas guardianas del cumplimiento de los designios de dios en sus hogares. Y sigan siendo el orgullo de toda vuestra quinta parentela. Séanlo siempre.

Sin embargo, para aquellas que como yo NO entramos en los cánones ‘mujeriles’, sigamos siendo las personas en construcción que somos y sobre todo mantengamos la fidelidad a nosotras mismas. Sigamos respirando libertad por todos los poros y sigamos despertando cada día con curiosidad y ganas de vivir como nos dé la real y absoluta gana. Amén.

Enlaces relacionados

De las hadas al Wonder Bra: la erotización de nuestras hijas

“Él me daba la atención que mi padre no me dio”. Resultado: 8 denuncias policiales por maltrato

Te mutilo luego te controlo

Huye de una mujer insomne

Huye de una mujer insomne

hipotiroidismo.wordpress.com mujer ilustrracióndurmiendo

(Ilustración: hipotiroidismo.wordpress.com)

Hace algunos meses me dormía por los rincones, a pesar de haber hecho un tratamiento con suplementos de fierro porque me detectaron una anemia incipiente. Incluso podía dormirme realizando las tareas más rutinarias, lo cual me llevaba a auto medicarme con pastillas de cafeína y vitaminas que prometiesen raudales de energía.

Pero ninguna de estas soluciones eran de mi agrado, llevo una dieta sana e ingerir pociones mágicas no entra dentro de los parámetros de la misma, así que decidí ponerme en manos de la ciencia. Primero me hicieron una serie de análisis, incluso hormonales. Diagnóstico: “la paciente presenta elevados niveles de serotonina.

“Pero no se preocupe, yo tengo los mismo y no es nada grave, es más, usted tiene la hormona de la felicidad subida y eso no debe preocuparle”. Luego de la primera impresión,  el dictamen del médico me hizo sentir bien, hasta una sonrisa asomó a mi rostro, no cada día le dicen a una que tiene la hormona de la felicidad subida.

Amiga Serotonina

La serotonina es un “neurotransmisor que trabaja para el sistema nervioso” y está íntimamente relacionada con la melatonina y nuestro estado de ánimo, pues ha sido catalogada como la clave de la felicidad.  “La serotonina deriva de un aminoácido llamado Triptófano, y una de sus labores principales es inducir la producción de melatonina“.

serotonina-3

La melatonina es la hormona  que regula el reloj biológico y el proceso de oxidación del organismo, el déficit de la misma produce insomnio, depresión y acelera el envejecimiento.  Así que al estar serotonina y melatonina tan íntimamente relacionadas, si una se descompensa, la otra se vuelve loca.Melatonina-ventajas-v2

 

Según el médico, el elevado nivel de serotonina me provoca periodos de euforia energética: lo doy todo en un momento determinado y agoto mi poderío, entonces la melatonina entra en acción y me duermo. Y yo que pensaba que eso se debía a mi destino marcado en las estrellas. Soy aries y la euforia, la impulsividad y el derroche de energía son parte del pack o del karma astrológico. Y yo, soy muy aries.

Y los investigadores ¿qué dicen?

Estos días he tenido acceso a un estudio de la Universidad de Duke, de Carolina del Norte, el mismo afirma que las mujeres “requieren mayor cantidad de horas de sueño para lograr un descanso efectivo, en comparación con lo que necesitan los varones” y no se trata precisamente de afortunadas con exceso de serotonina en sus cuerpos.

Según los especialistas, las mujeres necesitamos más tiempo de descanso producto del desgaste diario, somos multitarea,  es decir, realizamos varias labores a la vez y además trabajamos fuera del hogar en jornadas laborales igual de extensas que las de los hombres, por lo cual al final del día estamos más muertas que vivas.

El estudio de Duke afirma que satisfacer las necesidades de la familia y salir a buscar el sustento, “demandan un desgaste extra en el cerebro de la mujer y por eso requiere dormir más”, también afirma que “las féminas que no duermen suficiente son más propensas a sufrir depresión, angustia, poca tolerancia y enojo”.

hispanoteca.eu hombre levantandose

(Ilustración:hispanoteca.eu)

En contraste, el estudio revela que “a los hombres la falta de sueño no les provoca ninguno de estos sentimientos”. Y de eso también puedo dar fe. Mi marido duerme un promedio de 5 horas al día y funciona como una máquina bien aceitada, además así le gana horas al día y puede hacer todo lo que desea.

Sin embargo, yendo al otro extremo, es preciso mencionar que la falta de sueño en humanos y animales puede producir obesidad, presión arterial alta, reducción de la vida y además afecta al rendimiento mental. Según un estudio de la universidad de Pennsylvania, el 37% de los accidentes automovilísticos es producido por conductores somnolientos.

fibromialgiamelillawordpres.com ilistración durmiendo

Ilustración: (fibromialgiamelillawordpress)

La Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos corrobora que “dormir poco hace que nuestro cerebro no funcione como debe, provocando dificultades en la toma de decisiones y de comprensión”.  Esta misma institución establece entre 7 y 9 horas de sueño para los hombres y 20 minutos más para las mujeres.

Por otro lado, investigaciones previas afirman que si las mujeres no duermen suficientemente corren un alto riesgo de sufrir problemas mentales, así como inflamación, enfermedades cardíacas y ataques cerebrovasculares. “La falta de un sueño reparador origina que el cuerpo de la mujer no sólo se inflame, si no que además, pueda verse afectado por dolores musculares”.

“Una buena noche de sueño aumenta el poder del cerebro de las mujeres, mientras que los hombres se benefician de siestas cortas”, dice el estudio de Duke, y de esto también doy fe. Mi marido suele realizar sus famosas power naps, pequeñas siestas a lo largo de día y cada vez que despierta se siente renovado, yo en cambio preciso de siestas largas de lo contrario despierto más cansada e inquieta, por decir lo menos.

A las pruebas me remito

es.wikipedia.org

(Foto: es.wikipedia.org)

Según un estudio sobre las moscas publicado en la revista Science, “las siestas largas son cruciales para el desarrollo cerebral  y la capacidad de aparearse”. Investigadores del Instituto Médico Howard Hughes, en California, y de la empresa Celera Genomics que secuenciaron el ADN de la drosophila melanogaster (mosca de la fruta), encontraron que “el insecto comparte con los humanos muchos genes responsables del cáncer y del Parkinson”.

En otro estudio, el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Pennsylvania, también manifiesta que “las moscas más jóvenes duermen mucho más que las adultas y son más remolonas para despertar”. El resultado de este trabajo confirma la hipótesis que sostiene, “que el sueño en las etapas tempranas del desarrollo -es decir, durante el crecimiento- es importante para la formación de patrones en el cerebro y es común en múltiples especies”.

imagesA dormir se ha dicho

“Los estudios sobre humanos han demostrado que la falta de sueño durante los períodos críticos del desarrollo, pueden tener consecuencias graves y duraderas”, también cita la investigación de la Universidad de Pennsylvania. Así que soy como una mosca joven y feliz, y viendo el lado positivo de las cosas, cuando duermo, en mis sueños, también puedo volar.

Te mutilo, luego te controlo

“La mutilación no sólo extirpa el sexo de la mujer, sino también una parte del cerebro convirtiéndola así en una mujer sumisa, porque cuando una niña es mutilada se están vulnerando sus derechos y eso la acompaña a lo largo de toda su vida.” (Presidenta de la Red Europea contra las Mutilaciones Sexuales)

Gambia-prohíbe-la-mutilación-genital-femenina-4

Foto: amigosenmarcha.es

¿Qué es la Mutilación Genital Femenina?

La mutilación genital femenina (MGF) es el seccionamiento total o parcial de los genitales femeninos, el procedimiento comprende cortar el clítoris y coser los labios vaginales dejando un pequeño orificio para la orina. La ‘intervención’ que no tiene motivos médicos ni justificación ninguna, es reconocida internacionalmente como una manera de maltrato y como la violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas.

La MGF se practica en 30 países de África y Oriente Medio y según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “refleja una desigualdad entre los sexos muy arraigada, además, constituye una forma extrema de discriminación de la mujer, constituye una violación de los derechos del niño, viola los derechos a la salud, la seguridad y la integridad física, el derecho a no ser sometido a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, y el derecho a la vida en los casos en que el procedimiento acaba produciendo la muerte”.

Cifras de la barbarie

Según el último informe  de Unicef Female Genital Mutilation/Cutting: A Global Concern Concern (La mutilación genital femenina: una preocupación mundial), publicado en febrero del 2016, la cifra de mujeres y niñas mutiladas asciende al menos a 200 millones. Este informe revela que la mitad de niñas y mujeres mutiladas radican en tres países –Egipto, Etiopía e Indonesia– y según Unicef,”hay pruebas anécdoticas de que la mutilación genital femenina es un problema mundial de derechos humanos que afecta a las niñas y mujeres en todas las regiones del mundo”.

Según los datos consignados en el informe, 44 millones de niñas de 14 años de edad y menos, han sufrido la mutilación de sus genitales. En los países donde se realiza esta práctica, la mayoría de niñas fueron mutiladas antes de los 5 años. “La mayor incidencia entre las niñas de esta edad se produce en Gambia, con un 56%; en Mauritania con un 54% y en Indonesia, donde alrededor de la mitad de las niñas de 11 años y menos han sido sometidas a la MGF. Los países con mayor prevalencia entre niñas y mujeres de 15 a 49 años son Somalia, con un 98%; Guinea, con un 97% y Djibouti, con un 93%”.

En 2013 UNICEF cifró entre 120 y 140 millones las niñas y mujeres víctimas de este atropello.  Según este organismo, el aumento actual se debe al incremento de la población en algunos países y a los datos recopilados por el gobierno de Indonesia. “A medida que se dispone de más información sobre el alcance de la MGF, aumenta la estimación del número total de niñas y mujeres que la han sufrido”. Desde 2016, UNICEF dispone de los datos representativos de 30 países, antes sólo contaba con los de 29.

¿Por qué nos mutilan?

Razones culturales y religiosas son esgrimidas para la práctica de la MGF, que desde sus orígenes sólo tuvo como objetivo principal controlar la sexualidad femenina y hacer de nosotras, seres cuya única finalidad es mantener la virginidad y la castidad. En algunas etnias, la MGF representa la purificación, otras creen que las mujeres nacen endemoniadas y les cortan el clítoris para extirparles ‘el mal’.

También están las comunidades que afirman que si al nacer una criatura toca el clítoris de la madre, morirá en el acto. Quienes practican la MGF también creen que las mujeres que no están mutiladas son sucias y se les prohíbe manipular el agua y los alimentos de la comunidad. Esta práctica también tiene motivos estéticos, en algunos de los países donde se practica, los genitales femeninos son considerados voluminosos y carentes de belleza.

Según la OMS, la MGF también “está asociada a ideales de femineidad y modestia así como a la noción de que las niñas están limpias y bellas después de la resección de partes del cuerpo consideradas masculinas o sucias; aunque no hay escritos religiosos que prescriban la práctica, quienes la llevan a cabo suelen creer que tiene un respaldo religioso”. Demás está decir, que en los países donde la MGF se realiza, la mujer solo tiene valor en tanto que cuidadora del hogar y reproductora.

Quiero ver tus genitales

Esta frase no es de una película triple X, es el requerimiento que muchas víctimas de MGF hacen a otras mujeres. Su viaje en busca de un futuro mejor -en continentes donde la publicidad promete una vida feliz- les ha hecho saber que aunque comparten género con las nativas, son absolutamente diferentes. Ellas, por desgracia, nacieron en lugares donde las mujeres son sólo objetos y están expuestas a toda clase de abusos y atropellos.

20150427_RIM_Mbera_Child_marriage_Dragaj_002

Cuándo y cómo

La MGF se practica desde los primeros días de vida hasta la adolescencia. Siempre marca el paso ritual de una etapa a otra de la vida, a las recién nacidas se les practica como parte del rito del bautizo, y cuando son adolescentes representa el paso de niña a mujer apta ya para casarse, esto es, entre los 13 y los 15 años de edad.

En el último caso las niñas son aisladas de su comunidad y les cortan el cabello -así, cuando vuelven a sus casas, sus familiares y amigos saben que son nuevas personas– luego son preparadas para la ceremonia especial: ‘la mutilación’. “Yo estudié en un internado en Kenia hasta los 14 años, el día que volví a casa en mi comunidad celebraban una fiesta, la gente cantaba, bailaba, bebía y comía por las calles. Le pregunté a mi madre qué pasaba y me dijo: celebran que vas a convertirte en mujer.”

Para Agnes, la vuelta a casa iniciada con ilusión acabó de forma brutal en menos de 24 horas. “Crecí odiando la mutilación. El dolor es inimaginable y no se cura al cicatrizar la herida”. A la niña que volvía del internado la bañaron al amanecer, entre dos mujeres, la cogieron una por cada pierna mientras le aplastaban el vientre para inmovilizarla. Luego, sin anestesia, la matrona cogió su cuchilla y le cortó el clítoris y los labios menores. Le dijeron que la sangre que manó de su cuerpo era impura. La limpiaron con su propia orina y la cosieron.

 Cuatro formas de mutilarnos

  1. Amputación parcial o total del clítoris, es la más leve de todas.
  2. Amputación parcial o total del clítoris y extirpación de los labios menores.
  3. La infibulación, es la MGF más radical, comporta la extirpación del   clítoris, de los labios menores y mayores y de parte del útero. La obertura vaginal es cosida con fibras vegetales, alambre o hilo de pescar, dejando únicamente un orificio para que salga la sangre menstrual, pues la uretra también queda tapada por la costura.
  4. El cuarto tipo es bastante inusual, consiste en la punción, perforación o incisión del clítoris y/o de los labios vaginales, estiramiento del clítoris y/o de los labios, cauterización del clítoris y del tejido circundante o corte de la vagina e introducción de sustancias y de hierbas corrosivas para causar el sangrado con la finalidad de empequeñecer el canal vaginal.
MGF-tipos-y-países-por-tipo

Infografía: plataformadeinfancia.or

Consecuencias

Las mujeres mutiladas sufren de constantes infecciones vaginales. Al tener obstruida la uretra, orinan por segunda intención, quedándoles siempre sedimentos que les ocasionan continuos problemas de hongos. Si estas infecciones prosperan y llegan al útero, son causa de infertilidad irremediable. Recientes estadísticas clínicas demuestran que la MGF causa otros daños irreparables, como el contagio del VIH-sida, o la hepatitis.

Según un estudio de la OMS, la MGF también está asociada a una mayor probabilidad de problemas durante el parto y a la pérdida del bebé. Las mujeres mutiladas normalmente dan a luz vía cesárea, al haber tenido los genitales cerrados, tienen vaginas poco flexibles y sufren más episiotomías y hemorragias. La episiotomía es la incisión quirúrgica que amplía la abertura vaginal para facilitar el parto.

La tasa de mortalidad de neonatos hijos de mujeres mutiladas es mucho mayor, y el nivel de complicación y mortalidad aumenta según la extensión y la gravedad de la mutilación. En el continente africano la MGF ocasiona entre 10 y 20 muertes más —de bebés— por cada 1.000 partos.

Nigeria prohíbe la mutilación genital femenina

La mutilación genital femenina (MGF) ya es ilegal en Nigeria. Después de más de 12 años de debate, la ley de Prohibición de Violencia Contra las Personas, fue promulgada -el 29 de mayo de 2016- por el presidente saliente Jonathan Goodluck. La ley sienta precedente pues Nigeria con poco más de 189 millones de habitantes, es  el país africano más poblado y vecinos como Somalia y Djibouti podrían ‘contagiarse’ y adoptar la iniciativa.

Nada justifica la mutilación de una mujer y Nigeria, donde se estima que casi 20 millones de niñas y mujeres han sido mutiladas, así lo ha entendido y ahora la castiga. “Quienes practiquen o promuevan la mutilación, podrían enfrentar hasta cuatro años de prisión y una multa de mil dólares”. Según PreciosMundi, en Nigeria el salario promedio es de  539,51 $, la multa costaría tan sólo dos sueldos, cifra en extremo exigua para el dolor que se causa y las consecuencias que acarrea una invasión tan lesiva al cuerpo de una mujer.

Lamentablemente la medida tomada en Nigeria podría no ser del todo efectiva. En otros países donde se ha prohibido la MGF, esta se sigue realizando de forma clandestina, porque se cree que es la única manera de mantener la tradición, la dignidad y la higiene de sus mujeres. La MGF sólo dejará de existir, cuando quienes la practican estén convencidos que es lo mejor para ellos y para eso, además, de crear leyes que protejan a  las mujeres, se ha de informar, educar y sensibilizar.

Activista indignada

“Cuando supe cómo estaba, no pude entender por qué a mí. Cuando dejé mi país y comencé a compararme con otras mujeres, sentí rabia, indignación”. Esta es la voz de una mujer africana, que vive en Catalunya, y que a pesar de ser  activista en contra de la MGF, no quiere ser identificada. Se avergüenza de ser y de sentirse “una mujer incompleta”.

En las zonas donde se practica la MGF se aducen razones religiosas. La mayoría de países que la realizan son musulmanes, sin embargo, no se ha encontrado ningún texto del Corán en donde se hable de la mutilación; lo que sí se ha hallado son momias egipcias del siglo II a.c. mutiladas, lo cual también hace dudar del origen religioso de la práctica dado el escenario politeísta de esta cultura.

Mutilar para controlar

Según manifiesta nuestra activista, se mutila por razones más terrenales: “Nos mutilan por pura ignorancia y machismo. Según los mayores, esta práctica se comenzó a realizar cuando los hombres se iban a la guerra y hacían cortar el clítoris de sus esposas y cerrarles la vagina para evitar infidelidades.”

Actualmente, la MGF es realizada -normalmente- por mujeres de la comunidad que mutilan y cosen la vagina de niñas y adolescentes para garantizar su virginidad hasta que sean dadas en matrimonio. En la noche de bodas, otra de estas mujeres, o el propio marido, abrirá a la mujer con un cuchillo y será penetrada en el acto para evitar que el orificio se vuelva a cerrar. En todo este proceso la anestesia y la asepsia brillan por su ausencia.

Por su parte, para UNICEF, “la mutilación genital femenina (MGF) es una forma de violación de los derechos humanos” y está dirigida a controlar o mitigar la sexualidad femenina, como rito de iniciación de las niñas a la edad adulta o como forma de lograr la integración y el mantenimiento de la cohesión social.

images

UNICEF afirma que la MGF no sólo se realiza en países del continente africano, si no también en varios de Asia —como la India, Indonesia, Iraq e Israel— y entre algunos inmigrantes de estos países en Europa, América del Norte y Australia. En menor medida, también en Latinoamérica, entre algunas tribus amazónicas de Colombia y el Perú.

Latinoamérica no está exenta

Según el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), en América Latina el único lugar donde la práctica de la MGF ha sido detectada es en la comunidad Emberá Chamí, uno de los 102 pueblos indígenas reconocidos por Colombia. Sin embargo, según un artículo de la BBC, esta práctica también se estaría realizando entre los Nasa, pueblo indígena que habita el departamento del Cauca en la zona andina del suroccidente de Colombia.

Según un artículo del UNFPA, recientemente se han reportado dos casos de niñas emberá en el departamento de Valle del Cauca que presentaban infecciones generadas por mutilación. “En América Latina hay cierta evidencia anecdótica de la práctica en grupos indígenas desde Brasil y Ecuador hasta México -e incluso algunos afro-, aunque se cree que en la mayoría ha sido erradicada o ha desaparecido”.

En el 2007 dos niñas de la tribu de los Emberá chamí murieron al ser mutiladas, la falta de asepsia fue la causa. En ese momento, organismos del Estado y entidades internacionales comenzaron a trabajar para enfrentar el problema, incluso se pensó en quitar la custodia de sus hijas a las familias que las hubiesen mutilado, pero eso podría haber cerrado en sí misma a la comunidad y la práctica se hubiese seguido realizando con sigilo y en silencio.

En 2010 y con la firma de un compromiso por parte de los Emberá Chamí, la asesora de género y derechos del UNFPA, Esmeralda Ruiz, declaró que “luego de años de trabajo, los Emberá Chamí habían entendido que la mutilación violaba los derechos a la vida, la integridad y la salud de las mujeres y que dejarían de practicarla”. Sin embargo, en febrero del 2016 el UNFPA reconoció que se sigue realizando entre los miembros de esa tribu.

Hasta el 2010 cada año morían tres o cuatro niñas emberá debido a la MGF. Según Patricia Tobón Yagarí, abogada de este pueblo, “si bien no se dispone de cifras exactas, es una práctica extendida entre los aproximadamente 250.000 miembros de esta comunidad” […], además, agrega que para erradicar la práctica, “el Gobierno y las instituciones deben involucrarse en acciones concretas para fortalecer las capacidades de las comunidades indígenas para seguir progresando”.

Según Jorge Parra, representante de la UNFPA en Colombia, “el principal desafío es que la MGF es una práctica tradicional”; sin embargo, según el historiador Víctor Zuluaga Gómez hay 3 versiones sobre el origen de la práctica, “por un lado está la idea de que se trata de una práctica ancestral, por el otro, que fue introducida por un grupo de monjas a principios del siglo XX y, finalmente, que fue algo que los indígenas adoptaron de esclavos negros musulmanes provenientes de Malí en torno al siglo XVIII”.

Por otro lado, entre los emberá y los nasa también se practica la MGF porque creen que el clítoris puede crecer y convertirse en un pene, pero fundamentalmente se cree que así se limita el deseo de la mujer de estar con otros hombres que no sean su marido. “Por eso anteriormente cortaban esa cosita, porque así la mujer no tiene deseo, pero pura mentira, hasta cuando tiene eso cortado también busca otro marido”, explica a la BBC, Irene Guasiruma, una anciana del resguardo Wasiruma, en Valle del Cauca.

En la legislación colombiana la muerte a consecuencia de la MGF está contemplada dentro de ley de feminicidio del 2015, pero mientras las comunidades indígenas crean que la práctica es parte intrínseca de su historia, las mutilaciones se sucederán.

Indigenas

Foto: amnistia.ong

Pediatra catalana en pie de lucha

“Hace más de 20 años comencé a toparme con niñas africanas que venían a mi consulta con infecciones de orina. La primera que examiné tenía los genitales cosidos. Le pregunté a la madre qué le había pasado y me dijo que le habían cortado el clítoris y los labios menores, y que en su país hacían eso a las niñas para purificarlas, que era como circuncidarlas.”

Desde ese momento la pediatra catalana Inma Sau ha hecho un largo camino en el tema de la mutilación y sabe perfectamente que no se trata de una circuncisión: “La MGF amputa parte de un órgano, la circuncisión corta un trozo de piel. En el primer caso la mujer pierde sensibilidad y su vida física y sexual se ve afectada; en el segundo, el hombre no pierde nada”.

A partir del primer caso la doctora Sau, prestó más atención al colectivo africano.  Cuando les preguntaba a las madres por qué mutilaban, decían que eso lo decidían los hombres y ellos decían que era cosa de mujeres. En los años 90, debido a la gran cantidad de inmigrantes africanos en Catalunya, los jefes religiosos musulmanes trasladaron a una mujer que recorrió todas las provincias de la comunidad mutilando a las niñas de familias africanas nacidas en territorio español.

Según la doctora Sau, en esos años, dos niñas fueron ingresadas en los servicios de urgencias porque se desangraban profusamente. “Los padres dijeron que las había mutilado una mujer que había venido de su país. Esta fue identificada pero huyó antes de que la pudieran capturar. El mal que hizo fue terrible, pero también nos empujó a trabajar por lograr una legislación que por lo menos protegiese a las posibles víctimas que viven en nuestro país ”.

Delito de lesiones 

Desde el año 2003 Cataluña es la primera comunidad en España y Europa en la que el tema de la MGF es abordado mediante un protocolo de trabajo conjunto entre varios sectores (Salud, Educación y Justicia), el objetivo es evitar que se mutile a las niñas africanas residentes en territorio español. Desde el 2005 se ha logrado que la práctica sea perseguida extraterritorialmente. En cuanto alguna niña se encuentra en peligro potencial, los padres son citados e informados de las nefastas secuelas de la MGF y de las consecuencias legales que sufrirán si sus hijas son mutiladas.

La MGF está considerada en Cataluña como un delito de lesiones, “es un ataque contra la integridad física de la persona” y se castiga con penas que van de 6 a 12 años de prisión. Esta condena también puede ir acompañada de 10 años de inhabilitación de la potestad, la tutela o la guarda de la menor”. En Europa se han producido importantes cambios en los últimos años, entre ellos, la aprobación del Convenio del Consejo de Europa para prevenir y combatir la violencia contra la mujer que incorpora como “tipo específico de violencia, el de la Mutilación Genital Femenina”.

Así mismo, algunos países como España, han incorporado la MGF específicamente en la legislación. En noviembre del 2011 la Audiencia de Barcelona condenó a 12 años de prisión a un matrimonio de Gambia, “por haber practicado o permitido la extirpación del clítoris de sus dos hijas menores de edad”. Esta pareja fue la primera en ser condenada por esta práctica, si bien es cierto hay denuncias realizadas en la década de los 90, los padres siempre aducían causas culturales, eran familias acabadas de inmigrar y por falta de información manifestaban no ser conscientes del mal que infligían a sus hijas.

En abril del 2013, la Audiencia Nacional de España, condenó a una madre senegalesa a dos años de cárcel, por mutilar a su hija en su país, el hecho fue detectado en una revisión médica en Cataluña, cuando la mujer y sus hijos llegaron a España en 2010 para reencontrarse con el marido. La Audiencia de Teruel también ha condenado a otra pareja de Gambia por mutilar a su hija de 8 meses de edad dentro de territorio español. Y los casos suman y siguen.

Mujeres rotas

Tiene 46 años de edad, se llama Aisa y es de Senegal. La mutiló su abuela a los 7 días de nacida, el día de su bautizo. Es la segunda de 8 hermanas, 4 de las cuales están mutiladas. Las más pequeñas se salvaron porque sus padres se informaron sobre el tema y se dieron cuenta de que eso no era bueno para sus hijas.

“Hace 20 años que la mutilación no se practica oficialmente en mi país. Hay solo dos clases de personas que la continúan realizando: las personas más ignorantes y las mujeres que siempre se han ganado la vida de esa manera y siguen asustando a las familias con el demonio para que continúen mutilando a sus hijas y no quedarse sin trabajo.”

mutilacio-genital-femenina

Foto: taringa.net

Aisa no era consciente de que ella hubiera sido mutilada. “Un día fui a visitar a una amiga y en su casa hacían una fiesta. Yo no sabía por qué. Cuando le pregunté qué celebraban, me dijo que la habían mutilado. Sentí mucha pena y lloré por ella. Aún no sabía que yo estaba igual.”

Cuando llegó a la adolescencia, Aisa comenzó a descubrir que algo no iba bien: “Una compañera del colegio me dijo que le picaban los labios de la vagina, y yo pensaba qué labios, de qué habla. Y fue así como comencé a investigar por mi cuenta; busqué respuestas en los libros de Anatomía y me reconocí diferente”.

Los padres de Aisa nunca le explicaron lo que le habían hecho de pequeña. “Yo no he hablado nunca de esto con nadie de mi familia. El tema del sexo en África es tabú y más con la familia”. A los 14 años Aisa tuvo su primer periodo menstrual y comenzó a sufrir infecciones de orina. “Fui a la ginecóloga y ella confirmó mis sospechas. Fue un periodo muy duro y me di por vencida, no luché porque vi que las demás mujeres estaban igual y sobrevivían”.

Con 31 años de edad, Aisa abandonó Senegal en busca de nuevos horizontes. Llegó a Madrid y allí tuvo que ir al médico por otra de sus constantes infecciones de orina. Cuando la ginecóloga la vio, llamó a otra doctora: “Ambas se pusieron a cuchichear mientras me miraban los genitales y yo me sentía como un monstruo”.

Cuando comenzó a tener una vida sexual activa, Aisa sentía vergüenza: “Lo hacía a oscuras. No quería que me vieran. Y como me habían mutilado de muy pequeña, era casi imperceptible. A veces disfrutaba y a veces fingía, pero sobre todo quería que me percibieran como una mujer normal”.

Según Aisa, los hombres tienen relaciones sexuales placenteras con una mujer mutilada, “las encuentran más cerradas, pero muchas de las mujeres son absolutamente insensibles y cada vez que tenemos sexo sufrimos dolor, así que a la larga ellos se van con una que no está mutilada, porque llegan a aburrirse de alguien que no siente ni expresa nada”.

Hace 8 años Aisa se trasladó a vivir a Barcelona y tuvo otra infección de orina. En la consulta del ginecólogo se desmontó, explicó su necesidad de ser ‘normal’, de sentirse ‘completa’, y dijo que estaba a punto de viajar a Francia para ver si la podían operar para hacerle una reconstrucción vaginal.

El ginecólogo le informó que, en Barcelona, un médico de la clínica universitaria Dexeus realizaba reconstrucciones de clítoris. “Me dieron el número de teléfono de la primera mujer que se había sometido a la intervención. Ella me explicó que sus genitales habían quedado como si no hubiera pasado por la mutilación, y que funcionalmente sentía como una mujer ‘normal’.”

Después de un mes Aisa fue operada y, según sus propias palabras, ahora es una mujer feliz. “He recuperado toda la sensibilidad. Disfruto plenamente del sexo, soy una persona normal, completa. Ahora me siento absolutamente segura como mujer.” Sin embargo, hay mujeres que luego de la operación manifiestan que aunque sus genitales han recuperado su apariencia, ellas están igual que antes.

A esas mujeres no solo les cerraron la vagina, dice Aisa: “Además, les han cortado las alas, les han mutilado las ilusiones, les han cerrado la libido”.

Siempre hay esperanza 

Ablación-sonrisas

Foto: blogs.20minutos.es

Reconstruir la vida de una mujer mutilada no es tarea fácil, por eso el responsable del Programa de Reconstrucción Genital Post Mutilación de la Fundación Dexeus (Barcelona), el doctor Pere Barri Soldevilla, el primero en realizar estas intervenciones en España, dice que ésta es una tarea que no acaba con la cirugía.

Hasta el momento, 73 mujeres han sido reconstruidas. “Se trata de una cirugía reconstructiva del clítoris consistente en una intervención de unos 45 minutos y un día de hospitalización y el coste de cada intervención lo asume la Fundación Dexeus Salud de la Mujer”.

En el 90% de los casos los genitales femeninos recobran su aspecto original. “Luego de confrontarse con la mujer occidental, la mujer africana sometida a la mutilación sufre un golpe letal en su autoestima. La recuperación de sus genitales las ayuda a recuperarla.”

“La cirugía es una técnica adaptada de la que se aplica para el alargamiento del pene. El clítoris es un órgano de unos 10 cm de largo, la mayor parte de los cuales se encuentran en el interior de la vagina. Lo que hacemos es coger lo que queda del clítoris y desinsertarlo del ligamento que se ancla al hueso y dejarlo lo más externamente posible”, explica el doctor Barri.

La reconstrucción del clítoris, además de recuperar el aspecto estético, ayuda a que la mujer recupere la funcionalidad sexual en un porcentaje muy elevado. Según las cifras del equipo médico comandado por el doctor Barri, luego de operadas, el 75% de las mujeres recuperan la capacidad objetiva de excitarse; de éstas, el 40% llega a tener orgasmos siempre que quiere, y un 30% los tiene parcialmente, es decir, no siempre que lo desea.

Lamentablemente, esta técnica aún es irrealizable allí donde más se necesita, en los países donde se practica la MGF. Los cirujanos que se han arriesgado a desplazarse para realizar estas intervenciones, han visto sus vidas amenazadas; además la mayoría de mujeres que se han sometido a la reconstrucción han sido rechazadas por sus familias y por la comunidad.

Desde el 2015, el Departamento de Salud catalán también ofrece la reconstrucción del clítoris a través de la sanidad pública. Según el Mapa de la MGF elaborado por el Departamento de Antropología Social y Cultural de la Universitat Autónoma de Barcelona y la ONG Wassu Gambia Kafo, “57.000 mujeres mutiladas viven en España y el número de niñas residentes en riesgo de sufrir esta práctica ha aumentado más de un 60% desde 2008”.

En España, las mujeres en riesgo son menores de 14 años que proceden de los países subsaharianos donde persiste la MGF. Según la antropóloga Adriana Kaplan, directora de la Fundación Wassu-UAB, el protocolo establecido en Catalunya si bien es cierto es bueno, se ha pervertido, pues no se respetan los niveles de actuación: prevención, detección y atención. “Se saltan el primero y directamente interviene la policía, con lo cual, los padres mandan a las niñas de vuelta a sus países y allá quedan expuestas a la mutilación”.

La ONU contraataca

Desde Naciones Unidas se ponen severos y en el caso de la MGF apuestan por una regulación específica, consideran insuficiente tipificarla sólo un delito de lesiones. “Es necesario que se tipifique el supuesto específico de Mutilación Genital Femenina”, por ello da una serie de pautas innovadoras, entre ellas: la necesidad de adoptar planes y estrategias nacionales, así como el establecimiento de preámbulos legislativos con una postura contraria a la violencia contra la mujer.

También propone definiciones claras y precisas sobre la MGF y la tipificación de delito del acto así como la colaboración en el mismo, es decir, “serían responsables penales, quienes lleven a una niña o mujer hasta la persona que le practique la MGF y quienes soliciten la MGF, ayuden, asesoren o busquen apoyo;  o quienes ordenen o inciten a otras personas a someter a una mujer o niña a la MGF. Y quienes no denuncien el riesgo o el acto de MGF”.

Así mismo la ONU, considera importante que “se incluya explícitamente a los progenitores y los miembros de la familia de la víctima entre las personas sujetas a responsabilidad penal” […] “Además, la legislación debería establecer que ninguna forma de atenuante estará permitida como circunstancia eximente de la MGF, debiendo prohibirse expresamente la excusa de cultura, honor o religión. Tampoco el consentimiento constituirá una circunstancia eximente”.

La ONU también contempla castigar la MGF extraterritorialmente, prohibiendo el traslado de niñas de un país donde la práctica es ilegal, a un país donde esté permitida. “En caso de que las personas que cometan MGF o inciten, ayuden o aconsejen a otra para que cometa MGF fuera de las fronteras de su país serán perseguidas, enjuiciadas y castigadas”[…] “no debería ser necesario que la MGF sea delito en el país donde se cometió para enjuiciar a una persona por conductas relacionadas con este hecho”.

A fin de salvaguardar los derechos de las víctimas, la ONU propone que debe “reconocerse el acceso gratuito a los servicios sanitarios y atención a largo plazo, incluidas reparaciones médicas gratuitas. Acceso a servicios jurídicos y servicios psicológicos y de formación profesional gratuitos, así como órdenes de protección para las víctimas reales o potenciales e indemnizaciones, y la posibilidad de presentar demandas civiles contra los perpetradores y los responsables gubernamentales, o no, que no hayan ejercido la diligencia debida para prevenir, investigar o castigar la MGF”.

Además debe permitirse que las supervivientes/denunciantes presenten demandas civiles basadas en leyes contra la discriminación y disposiciones de derechos humanos. También es necesaria una declaración clara de las funciones y responsabilidades de los actores gubernamentales y comunitarios y de las políticas coordinadas más generales que incluya una respuesta comunitaria coordinada: educación pública y capacitación. Estas son sólo algunas de las recomendaciones que se plantean desde ONU Mujeres.

Europa también mutilaba

En Europa, en los siglos XVIII y XIX, se practicó la cliterodectomía, o lo que es lo mismo, la extirpación del clitoris, el objetivo era ‘curar’ la histeria y la epilepsia en las mujeres. Desde el principio de los tiempos, el dominio sobre las féminas se ha ejercido de diferentes maneras, unas han sido más brutales que otras. Lo que nadie sabe a ciencia cierta es, desde cuándo mutilar a las mujeres se convirtió en una costumbre normalizada por algunas sociedades.

Keiko Sofía Fujimori y la conexión sueca

keiko e hijas 2

(Foto: Keiko Fujimori)

El último debate presidencial peruano parió una primicia. El descanso maternal en el país que dejé hace 15 años,  es de 500 días, por lo menos así fue para Keiko Sofía Fujimori, y así se lo replico iracunda e indignada la propia candidata a Pedro Pablo Kuczynski (PPK), su contrincante en la segunda vuelta electoral. O será que Keiko es sueca. 

( Este blog también fue publicado en LaMula.pe https://redaccion.lamula.pe/2016/06/03/si-no-te-llamas-keiko-sofia-fujimori-no-tendras-los-500-dias-de-descanso-por-maternidad-que-ella-tuvo/redaccionmulera/)

Embarazos hay

Quedarme embarazada fue el evento más feliz de mi vida. Cinco años antes había dejado mi país y mi carrera como periodista -en la televisión peruana (Canal N) y corresponsal de un grupo de diarios mexicanos (Grupo Milenio)- para emprender un nuevo proyecto, vivir en pareja y formar una familia, mi reloj biológico gritaba que ya era la hora “D”.

Keiko Fujimori también escuchó la llamada de la maternidad, ella tiene dos hijas que han saltado más de una vez en la campaña electoral y casi siempre para victimización de la candidata. Así fue el último domingo cuando PPK -como cualquier peruano que se respete- le increpó que durante sus 5 años como parlamentaria había faltado al ‘trabajo’ 500 días.

 

debate-presidencial-2016-keiko-fujimori-ppk

(Foto: perunoticias.net)

La candidata redondeo sus rasgados ojos y espetó que esos días correspondía a licencias por estudios y por bajas maternales debido al nacimiento de sus dos hijas. Pero olvido mencionar que el 2010 -según información consignada en el JNE- también se tomo ‘unos días’ para la campaña presidencial del 2011.

Según la hoja de vida de la candidata, del 2004 al 2008 Keiko hizo una maestría en Administración de Empresas en la Universidad de Columbia de Nueva York, maestría que tarda en realizarse de 2 0 3 años si el estudiante le dedica sólo medio tiempo, sin embargo  la candidata se libró de su trabajo parlamentario para poder dedicarse a ella por completo.

En defensa de Keiko es pertinente señalar que su primera hija, Kyara Sofía nació el año 2007, aquí se le cruzaba la maestría y sus labores de madre y claro todo se complica, por eso siguió faltando al trabajo. Dos años después la cosa se puso peluda, el 2009 nació su segundo hija, Kaori Marcela, y reanudar sus labores le fue imposible.

Las ausencias de Keiko son perfectamente explicables y entendibles, toda madre quiere estar el máximo de tiempo con sus bebes, alimentarlos, cuidarlos, escuchar sus primeras palabras en vivo y en directo, ser participe de sus primeros logros, sin embargo no todas tenemos la suerte de la candidata.

Cuando mi hija nació, yo era propietaria de un pequeño negocio en Catalunya, lo cual significa que estaba inscrita en el régimen de autónomos, que es el estatus en el que te inscribes para desarrollar tu actividad y cotizar a la seguridad social para tener atención médica y una exigua pensión de jubilación.

Como autónoma dependía de mi misma para pagarme el sueldo, así que trabajé hasta unas horas antes de dar a luz y sólo pude tomarme 5 días de descanso después del parto. Los pequeños empresarios en Europa no somos ricos, ni podemos darnos el lujo de pagar mucho personal, así que intentamos -incluso- no enfermar para no generar pérdidas.

Keiko y Suecia

Keiko Sofía Fujimori, al igual que su padre, podría no haber nacido en el Perú. Ella bien podría ser sueca, la baja maternal de 500 días la delata, pues es en ese país del norte de Europa donde los descansos por maternidad se ajustan a sus afirmaciones.  Allí madre y padre comparten 480 días de descanso por nacimiento de un hijo.

Los primeros 390 días de descanso ambos progenitores perciben el 80% de su salario, además el padre tiene la obligación de tomarse al menos 70 días de descanso a partir del nacimiento de la criatura. Otra hipótesis es que Keiko, sea noruega, aunque allí sólo habría tenido 392 días de descanso.

En el pequeño reino, el descanso por maternidad es de 392 días compartidos también con el padre, pero la madre debe tomarse 21 días antes del parto y 42 días después. Durante 56 semanas de descanso ambos perciben el 80% de su sueldo y las restantes 46, el 100%. En Noruega el padre tiene derecho, no obligación, a otros 70 días de descanso pagado.

Maternidad en el resto de Europa

En el viejo continente no hay unidad de criterio en cuanto a los descansos maternales, pero varios de los países que la integran -según Save de Children- están entre los 10 mejores para tener hijos. Y son los territorios más al norte de Europa, pequeños, ricos y con políticas sociales proteccionistas, los que encabezan la lista.

En España, que es donde vivo, los permisos por maternidad y paternidad son de 112 días para la madre, cobrando el 100% de su sueldo, y 15 para el padre. De las 16 semanas de descanso, las 6 primeras son obligatorias para la madre, mientras que las 10 restantes pueden repartirse entre ambos progenitores.

En Austria el descanso por maternidad es de 112 días, percibiendo el 100% del salario. Curiosamente en este país el padre tiene más días de descanso que la madre, pues a él se le conceden de 1 a 3 años de permiso, cobrando un porcentaje de la nómina durante un año o 436 euros al mes durante 3 años.

En Islandia ambos progenitores tienen 90 días de descanso, más otros 90 repartidos entre la madre y el padre, en Rumanía el descanso para la madre y el padre es de 126 días cada uno. Ambos países igualan en derechos la maternidad y la paternidad.  Irlanda también se acerca a la paridad, de los 182 días que otorga 112 pueden ser compartidos con el padre.

Un modelo no igualitario que beneficia a madre y padre es el de Finlandia. En el país con la calificación más alta en la prueba de educación Pisa, la madre tiene derecho a 105 días de permiso y el padre a 18, aunque desde el día del parto ambos pueden compartir 58 días más.

En las antípodas se encuentran Holanda, con 112 días de descanso para la madre y sólo 2 para el padre;  y Rusia, que sólo otorga 140 días a la madre. Portugal, por su parte, da entre 120 y 150 días a la madre y 15 al padre. Polonia entre 112 y 126 días a la madre y 14 al padre. Bélgica, 105 días a la madre y 10 al padre.

Lituania también tiene una legislación favorable a la maternidad pues permite 2 años de descanso a la madre. Durante el primer año percibe el 100% de su salario y durante el segundo, el 80%; y al padre le da 30 días de descanso. Liechtenstein con sólo 56 días de descanso para la madre, es el país de Europa con menos permiso maternal.

Malta otorga 98 días a la madre y 2 al padre. Alemania estipula el mismo descanso para la madre, repartidos en 42 son antes del parto y 56 después del mismo; durante el primer año madre y padre cobran el 67% del sueldo con un tope de 1800 euros, además de otras ayudas, entre las que se incluye una pensión para la criatura hasta la mayoría de edad.

En Suiza y Turquía, la madre tiene 112 días y el padre 3, en Dinamarca el descanso es de 1 año a repartir entre la madre y el padre, en Reino Unido la madre tiene 273 días  y el padre de 14 a 28 días. En Italia la madre tiene 154 días y el padre 91, en Luxemburgo la madre tiene 112 días, en Polonia la madre tiene entre 112 y 126 días y el padre 14.

Ucrania otorga 126 días a la madre, República Checa 196, en Letonia la madre tiene 112 días y el padre 10, en Bielorrusia la madre tiene 126 días, en Bulgaria la madre tiene 2 años, el primer año cobra el 100% del sueldo y el segundo el salario mínimo; en este país el padre o abuelo pueden acogerse a los derechos de la madre en lugar de ella.

En Hungría la madre tiene 168 días y el padre 5, en Albania la madre tiene 1 año de descanso. Letonia otorga 112 días a la madre y 10 al padre, Chipre 112 días a la madre, Eslovenia 84 días a la madre y 11 al padre. La Unión Europea intenta implantar políticas de conciliación familiar, pero en el tema de la maternidad aún hay mucho por ‘conciliar’

Los padres no se quedan en casa

Aunque cada vez los hombres tienen más conciencia de su responsabilidad como padres, en Europa, son pocos los disfrutan el descanso maternal más allá de 15 días, esto podría ser porque las mujeres -sin importar su cualificación ni puesto de trabajo-   perciben un sueldo más bajo. Ellas cobran 16,4 % menos que sus parejas o esposos.

Situación diferente se vive al norte de Europa, allí los padres se acogen en mayor cantidad a los permisos por paternidad y eso no es de extrañar, pues es en esos países donde las normas laborales son más flexibles, los salarios más elevados, y las ayudas que el Estado proporciona por el nacimiento de un hijo también son mayores.

La Organización Internacional del Trabajo y la maternidad

Proteger a la mujer trabajadora durante el embarazo y después del parto fue en 1919 una de las preocupaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para ello propuso la primera norma al respecto, la misma que fue revisada en 1952. En la actualidad la OIT prevé una licencia mínima de 12 semanas para la madre, aunque recomienda subir a 14.

El convenio también establece que en todos aquellos países en los que la Seguridad Social concede prestaciones pecuniarias, las mismas “no deberán ser inferiores a dos tercios de los ingresos asegurados anteriores, sin perjuicio del pleno goce de las prestaciones médicas”. Lamentablemente no prevé ninguna prestación en los países que no la brinden.

Actualmente sólo 120 países dan cumplimiento a la licencia mínima de 12 semanas estipulada por la OIT; de éstos, 62 otorgan licencias de una duración de 14 semanas o superior. En sólo 31 países la duración de la licencia legal de maternidad es inferior a 12 semanas.

¿Y en el Perú cómo es la nuez ?

Keiko parlamentaria

(Foto: wikipedia.org)

Si no te llamas Keiko Sofía Fujimori y tu padre no es un ex presidente que huyo del país con 6000 millones de dólares bajo el brazo, aunque tengas dos hijas, tú no tendrás los 500 días de descanso que tuvo la ex parlamentaria, sólo tendrás -desde finales del 2015-  98 días, además del pago de un subsidio por el total de los días de baja maternal. Antes del 2015 el descanso y el pago era sólo por 90 días.

Según la ley a prestación económica recibida por cualquier empleada del sector público y privado se calcula promediando sus dos últimas nóminas y multiplicándola por cada día de descanso. Actualmente, en el caso de cualquier trabajadora, la multiplicación es por 98, mientras que en el caso de Keiko fue por 500 días, porque según ley se paga el sueldo durante todo el descanso maternal.

Durante el periodo en el que Keiko Fujimori fue congresista,  su ingreso mensual -sólo en concepto de sueldo- era de 15.600 soles multiplicado por 16 pagas al año. Por la baja maternal que según ley en Perú se paga durante todo el tiempo de descanso, Keiko Fujimori habría cobrado 327.000 soles, unos 100.000 dólares. Durante su paso por el Congreso peruano la hija del dictador, acusado por delitos de lesa humanidad, habría cobrado del Estado -sólo en concepto de sueldo- la cantidad 998.400 soles, algo más de 300.000 dólares.
 

Este blog fue bublicado en La Mula.pe
https://redaccion.lamula.pe/2016/06/03/si-no-te-llamas-keiko-sofia-fujimori-no-tendras-los-500-dias-de-descanso-por-maternidad-que-ella-tuvo/redaccionmulera/

 

 

Mutilación genital femenina: Flores rotas, vidas marchitas

 Mutilación genital

femenina: flores rotas,

vidas marchitas

Como mujer, creo que la mutilación genital femenina (MGF) es una aberración contra la cual debemos de luchar desde nuestra posición y la mía es la de difusora. Nada justifica la  MGF y Nigeria  – uno de los 28 países africanos en los que aún se realiza de forma legal –  así lo ha entendido y acaba de prohibirla: “quienes practiquen o promuevan la mutilación, podrían enfrentar hasta cuatro años de prisión y una multa de mil dólares”.

Lamentablemente, ni las penas, ni las multas – ínfimas para el dolor y frustración que causan – harán que esta ancestral practica desaparezca. En otros países africanos que han prohibido la mutilación, esta se sigue realizando de forma clandestina, porque como sociedad creen que esa es la única manera de mantener la tradición, la dignidad y la higiene de sus mujeres. La MGF sólo dejará de existir, cuando quienes la practican estén convencidos de que es lo mejor para ellos  y eso sólo se logra informando y negociando, no prohibiendo.                         

Revista Ideele Nº217 Marzo-2012 (Perú) DD.HH

Quiero ver tus genitales”. Esta frase no es parte de una escena de alguna película triple X, es el requerimiento que muchas víctimas de la Mutilación Genital Femenina hacen a otras mujeres. Su viaje en busca de una vida mejor les ha hecho saber que aunque compartan género, son absolutamente diferentes.

Según Amnistía Internacional, casi 140 millones de mujeres en el mundo han sufrido la mutilación de sus genitales. Alrededor de 8 mil niñas y adolescentes al día y 3 millones al año. Razones culturales y religiosas son esgrimidas para esta práctica que desde sus orígenes tuvo como objetivo controlar la sexualidad femenina.

“Cuando supe cómo estaba, no pude entender por qué a mí. Cuando dejé mi país y comencé a compararme con otras mujeres, sentí rabia, indignación”. Ésta es la voz de una mujer africana que, aunque activista en contra de la mutilación genital, no quiere ser identificada. Se avergüenza de ser y sentirse “una mujer incompleta”.

Según UNICEF, “la ablación o mutilación genital femenina (MGF) es una forma de violación de los derechos humanos”. Se realiza en 28 países de África, en varios de Asia —como la India, Indonesia, Irak e Israel—, y entre algunos inmigrantes de estos países en Europa, América del Norte y Australia. En menor medida, también en Latinoamérica, entre algunas tribus amazónicas de Colombia y el Perú.

En el 2007 se detectaron casos en la selva colombiana, en la tribu de los emberá chami. Algunas niñas de esta etnia murieron debido a las infecciones contraídas por la falta de asepsia en las intervenciones.

Según declaraba el 2010 Esmeralda Ruiz, asesora de género y derechos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), “luego de años de trabajo, los emberá chami entendieron que la ablación violaba los derechos a la vida, la integridad y la salud de las mujeres y se han comprometido a dejar de practicarla”. Se estima que cada año morían entre tres y cuatro niñas de esta tribu a causa de la extirpación del clítoris.

La renuncia de los emberá chami a la ablación está recogida en el documento Proyecto Emberá-Wera, elaborado por el UNFPA, y pese a haber logrado que la etnia renuncie formalmente a esta práctica, el documento señala: “Aún falta camino por recorrer para garantizar que todas las niñas y mujeres Emberá, en el resto del país, gocen de la integridad de sus cuerpos y de su territorio”.


Mutilar para controlar

La ablación normalmente es realizada por mujeres de la comunidad que por generaciones se dedican a esta labor, mutilan y luego cosen la vagina de las niñas y adolescentes para garantizar su virginidad hasta que sean dadas en matrimonio. Cuando eso ocurra, otra de estas mujeres, o el propio marido, las abrirá con un cuchillo y les dirá que tienen que tener relaciones sexuales inmediatamente para evitar que el orificio se vuelva a cerrar. Todas estas intervenciones se hacen sin utilizar anestesia.

En las zonas donde se practica la MGF se aducen razones religiosas. La mayoría de países que la realizan son musulmanes y no se ha encontrado ningún texto del Corán en donde se hable de la ablación; lo que sí se ha hallado son momias egipcias del siglo II a. C. mutiladas, lo cual también hace dudar del origen religioso de la práctica, dado el escenario politeísta de esta cultura.

Según manifiesta nuestra activista, se mutila por razones más terrenales: “Nos mutilan por pura ignorancia y machismo. Según los mayores, esta práctica se comenzó a realizar cuando los hombres se iban a la guerra y hacían cortar el clítoris de sus esposas y coserlas para evitar infidelidades.”

La MGF es de cuatro tipos; la más leve comporta la amputación total o parcial del clítoris. Luego está la que, además, extirpa los labios menores. El tercer tipo es la infibulación, que es la más radical de las que usualmente se realizan, pues comporta la extirpación del clítoris, de los labios menores y mayores y de parte del útero; además, la obertura vaginal es cosida con fibras vegetales, alambre o hilo de pescar, dejando únicamente un orificio para que salga la sangre menstrual, pues la uretra también queda tapada por la costura.

El cuarto tipo es bastante inusual; consiste en la punción, perforación o incisión del clítoris y/o de los labios vaginales, estiramiento del clítoris y/o de los labios, cauterización del clítoris y del tejido circundante o corte de la vagina e introducción de sustancias y de hierbas corrosivas para causar el sangrado con la finalidad de empequeñecer el canal vaginal.

Consecuencias

Las mujeres mutiladas sufren, entre otras cosas, de constantes infecciones vaginales. Al ser obstruida la uretra, miccionan por segunda intención quedándoles siempre sedimentos de orina que les ocasionan constantes problemas de hongos. Si estas infecciones prosperan y llegan al útero, son causa de infertilidad irremediable. Recientes estadísticas clínicas demuestran que la MGF causa otros daños irreparables, como el contagio del VIH-sida, o la hepatitis.

“Hace 20 años comencé a toparme con niñas africanas, que venían a mi consulta con infecciones de orina. La primera que examiné tenía los genitales cosidos. Le pregunté a la madre qué le había pasado y me dijo que le habían cortado el clítoris y los labios menores, y que en su país hacían eso a las niñas para purificarlas, que era como circuncidarlas.”

Desde ese momento la pediatra catalana Inma Sau ha hecho un largo camino en el tema de la ablación, y sabe que no se trata de una circuncisión: “La ablación amputa parte de un órgano; la circuncisión corta un trozo de piel. En el primer caso la mujer mutilada pierde sensibilidad y su vida física y sexual se ve afectada; en el segundo, el hombre no pierde nada”.

Un estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) también ha revelado que la MGF se asocia además a una mayor probabilidad de sufrir problemas durante el parto y de perder al bebé.

Las mujeres mutiladas normalmente dan a luz mediante cesáreas. Por haber tenido los genitales cerrados durante años, tienen vaginas menos flexibles, lo cual las hace firmes candidatas a sufrir más episiotomías y hemorragias profusas posteriores al parto. La episiotomía es la realización de una incisión quirúrgica en la zona del perineo femenino que amplía la abertura vaginal para facilitar la salida del feto.

Asimismo, la tasa de mortalidad de los bebés de mujeres mutiladas es mucho mayor y el nivel de complicación y mortalidad aumenta según la extensión y la gravedad de la ablación. En el continente africano la práctica de la mutilación ocasiona entre 10 y 20 muertes más —de bebés— por cada 1.000 partos.

A partir del primer caso que atendió la pediatra Sau, trabajó prestando más atención al colectivo africano.  Cuando les preguntaba a las madres por qué mutilaban, decían que eso lo decidían los hombres; y cuando hablaba con los padres, decían que era cosa de mujeres.”

En los años 90, debido a la gran cantidad de inmigrantes africanos en Cataluña, los jefes religiosos musulmanes de este colectivo llevaron hasta tierras mediterráneas a una mujer que se dedicó a recorrer todas las provincias de la comunidad autónoma mutilando a las niñas de familias africanas nacidas en territorio español.

“Dos niñas fueron ingresadas en los servicios de urgencias porque se desangraban. Los padres dijeron que las había mutilado una mujer que había venido de su país. Fue identificada pero huyó antes de que la pudieran capturar. El mal que hizo fue terrible, pero también nos empujó a trabajar por lograr una legislación que protegiese a las posibles víctimas”, manifiesta la doctora Sau.

Cuándo y cómo

La MGF se practica desde los primeros días de vida hasta la adolescencia. Siempre marca el paso ritual de una etapa a otra de la vida; a las recién nacidas se hace como parte del rito del bautizo, y cuando son adolescentes representa el paso de la niña a la mujer que ya es apta para casarse, entre los 13 y los 15 años de edad.

matrimonio3

En el último caso las niñas son aisladas de su comunidad y les cortan el cabello; así, cuando vuelvan a sus casas sus familiares y amigos sabrán que son ‘nuevas personas’. Luego son preparadas para la ceremonia especial: ‘la mutilación’.

“Yo estudié en un internado en Kenia hasta los 14 años. El día que volví a casa, en mi comunidad celebraban una fiesta. La gente cantaba, bailaba, bebía y comía por las calles. Le pregunté a mi madre qué pasaba y me dijo: ‘Celebran que vas a convertirte en mujer’.”

Para Agnes, la vuelta a casa iniciada con ilusión acabó de forma brutal en menos de 24 horas: “Crecí odiando la mutilación. El dolor es inimaginable y no se cura al cicatrizar la herida.”

A la niña que volvía del internado la bañaron al amanecer; entre dos mujeres la cogieron una por cada pierna mientras le aplastaban el vientre para inmovilizarla. Luego, sin anestesia, la matrona cogió su cuchilla y le cortó el clítoris y los labios menores. Le dijeron que la sangre que manó de su cuerpo era impura. La limpiaron con su propia orina y la cosieron.

En algunas etnias, la MGF representa la purificación. Otros grupos creen que las mujeres nacen endemoniadas y les cortan el clítoris para extirparles “el mal”. También están los que afirman que cuando una mujer da a luz, si la criatura toca el clítoris de la madre morirá en el acto. La mujer solo tiene valor en tanto esposa y reproductora.

Las etnias que practican la MGF también creen que las mujeres que no están mutiladas son sucias, y se les prohíbe la manipulación del agua y de los alimentos. En África, también se realiza esta práctica por motivos estéticos, ya que consideran los genitales femeninos muy voluminosos y carentes de belleza.

Según los mayores, esta práctica se comenzó a realizar cuando los hombres se iban a la guerra y hacían cortar el clítoris de sus esposas y coserlas para evitar infidelidades.

Delito de lesiones 

Desde el año 2003 Cataluña es la primera comunidad en España y Europa en la que el tema de la MGF es abordado mediante un protocolo de trabajo conjunto entre varios sectores (Salud, Educación y Justicia); el objetivo es evitar que se mutile a las niñas africanas residentes en territorio español. Además, desde el 2005 se ha logrado que la práctica sea perseguida extraterritorialmente.

Desde los servicios de salud y los colegios se trabaja en estrecha colaboración: en cuanto alguna niña se encuentra en peligro potencial, los padres son citados e informados de las nefastas secuelas de la ablación y de las consecuencias legales que sufrirán en caso de que sus hijas sean mutiladas.

La MGF está considerada en Cataluña como un delito de lesiones, pues un ataque contra la integridad física de la persona y se castiga con penas que van de 6 a12 años de prisión”. Esta condena también puede ir acompañada de “[…] 10 años de inhabilitación para el ejercicio de la potestad, la tutela o la guarda de la menor”.

En noviembre del 2011 fueron condenados a 6 y 2 años de prisión los padres de una niña a la que sacaron de territorio español y la mutilaron en Gambia. Esta pareja es la primera que cumple condena por esta práctica, si bien es cierto hay denuncias realizadas en la década de los 90. En ese momento los padres aducían causas culturales, se trataba de familias acabadas de inmigrar y que por falta de información no eran conscientes del mal que les infligían.

Si non è vero è ben trovato

Este protocolo tiene origen en un papel lleno de sellos que en 1992 la doctora Sau se inventó para evitar la mutilación de tres niñas. “A mi consulta vino una madre africana. Yo trataba a sus tres hijas. La mujer me comunicó que se iban a África porque las niñas tenían que ser mutiladas. Le expliqué lo que eso comportaba y ella me contestó que no podía hacer nada, que era su marido quien decidía.”

La pediatra citó al marido y él le explicó que en cuanto llegaran a su país, su madre – la abuela de las niñas- las haría mutilar y él por sí solo no podría hacer nada. “Así que me fui por todo el hospital y recolecté todos los sellos que pude, los estampé en un papel membretado y escribí una nota en la que decía que esas niñas salían intactas del territorio español y debían regresar igual, si no el padre sufriría consecuencias legales.”

Un mes después las niñas estaban de vuelta en España, y luego de revisarlas, la doctora Sau comprobó que no las habían mutilado. Al ver el efecto positivo del seudodocumento, la pediatra realizó sendas cartas selladas para todo aquel que abandonaba el país rumbo a África llevándose a sus hijas.

Yo no era una mujer completa

Tiene 41 años de edad, se llama Aisa y es de Senegal. La mutiló su abuela a los 7 días de vida, cuando celebraban su bautizo. Es la segunda de 8 hermanas, 4 de las cuales están mutiladas. Las más pequeñas se salvaron porque sus padres se informaron sobre el tema y se dieron cuenta de que eso no era bueno para sus hijas.

“Hace 15 años que la ablación no se practica oficialmente en mi país. Hay solo dos clases de personas que la continúan realizando: los ignorantes y las mujeres que siempre se han ganado la vida de esa manera y siguen asustando a las familias con el demonio para que continúen mutilando a sus hijas y no quedarse sin trabajo.”

Aisa no era consciente de que ella hubiera sido mutilada. “Un día fui a visitar a una amiga y en su casa hacían una fiesta. Yo no sabía por qué. Cuando le pregunté qué celebraban, me dijo que la habían mutilado. Sentí mucha pena y lloré por ella. Aún no sabía que yo estaba igual.”

Cuando llegó a la adolescencia, Aisa comenzó a descubrir que algo no iba bien: “Una compañera del colegio me dijo que le picaban los labios de la vulva, y yo pensaba qué labios, de qué habla. Y fue así como comencé a investigar por mi cuenta; busqué respuestas en los libros de Anatomía y me vi diferente”.

Los padres de Aisa nunca le explicaron lo que le habían hecho de pequeña. “Yo no he hablado nunca del tema con nadie de mi familia. El tema del sexo en África es tabú, y más con la familia.” A los 14 años Aisa tuvo su primer periodo menstrual y comenzó a sufrir más infecciones provocadas por la orina. Fue a la ginecóloga y ella le confirmó sus sospechas: “Fue un periodo muy duro y me di por vencida; no luché porque vi que las demás mujeres estaban igual y sobrevivían”.

Con 31 años de edad, Aisa abandonó Senegal en busca de nuevos horizontes. Llegó a Madrid y allí tuvo que ir al médico por otra de sus constantes infecciones de las vías urinarias. Cuando la ginecóloga la vio, llamó a otra doctora: “Ambas se pusieron a cuchichear mientras me miraban los genitales y yo me sentía como un monstruo”.

Cuando comenzó a tener una vida sexual activa, Aisa sentía vergüenza: “Lo hacía a oscuras. No quería que me vieran. Y como me habían mutilado de muy pequeña, era casi imperceptible. A veces disfrutaba y a veces fingía, pero sobre todo quería que me percibieran como una mujer normal”.

Según Aisa, los hombres tienen relaciones sexuales placenteras con una mujer mutilada porque “las encuentran más cerradas, pero muchas de las mujeres son absolutamente insensibles y cada vez que tenemos sexo sufrimos dolor, así que a la larga los hombres se van con una que no está mutilada, porque llegan a aburrirse de estar con una mujer que no siente nada”.

Hace tres años Aisa se trasladó a vivir a Barcelona y tuvo otra infección de orina. En la consulta del ginecólogo se desmontó, explicó su necesidad de ser ‘normal’, de sentirse ‘completa’, y dijo que estaba a punto de viajar a Francia para ver si la podían operar.

El ginecólogo le informó que, en Barcelona, un médico de la clínica universitaria Dexeus realizaba reconstrucciones de clítoris. “Me dieron el número de teléfono de la primera mujer que se había sometido a la intervención. Ella me explicó que sus genitales habían quedado como si no hubiera pasado por la mutilación, y que funcionalmente sentía como una mujer ‘normal’.”

Después de un mes Aisa fue operada y, según sus propias palabras, ahora es una mujer feliz. “He recuperado toda la sensibilidad. Disfruto plenamente del sexo y me siento una persona normal, completa; ahora me siento absolutamente segura como mujer.”

Pero hay mujeres que luego de la operación manifiestan que aunque sus genitales han recuperado su apariencia, ellas están igual que antes. A esas mujeres no solo les cerraron la vulva, dice Aisa: “Además, les han cerrado la libido”.

Siempre hay esperanza

Reconstruir la vida de una mujer mutilada no es tarea fácil. Por eso el responsable del Programa de Reconstrucción Genital Post Ablación de la Fundación Dexeus, el doctor Pere Barri Soldevilla, dice que ésta es una tarea que no acaba con la cirugía.

En el 90% de los casos los genitales femeninos recobran su aspecto original. “Luego de confrontarse con la mujer occidental, la mujer africana sometida a la mutilación sufre un golpe letal en su autoestima. La recuperación de sus genitales las ayuda a recuperarla.”

La intervención es gratuita y la financia la Fundación Dexeus, que se nutre del apoyo económico de entidades y particulares. Dura una hora y las mujeres solo pasan una noche en la clínica, así que muchas de ellas —para evitar el rechazo familiar— se operan in informarlo.

“La cirugía es una técnica adaptada de la que se aplica para el alargamiento del pene. El clítoris es un órgano de unos 10 cm de largo, la mayor parte de los cuales se encuentran en el interior de la vagina. Lo que hacemos es coger lo que queda del clítoris y desinsertarlo del ligamento que se ancla al hueso y dejarlo lo más externamente posible”, explica el doctor Barri.

La reconstrucción del clítoris, además de recuperar el aspecto estético, ayuda a que la mujer recupere la funcionalidad sexual en un porcentaje muy elevado. Según las cifras del equipo médico comandado por el doctor Barri, luego de operadas el 75% de las mujeres recuperan la capacidad objetiva de excitarse; de éstas, el 40% llega a tener orgasmos siempre que quiere, y un 30% los tiene parcialmente, es decir, no siempre que lo desea.

Lamentablemente, esta técnica aún es irrealizable en los países donde se practica la MGF. Los cirujanos que se han arriesgado a hacerlo han visto sus vidas amenazadas; además, la mayoría de mujeres que se han sometido a la reconstrucción han sido luego rechazadas por sus familias.

Epílogo

En el siglo XIX, en Europa también se mutilaba a las mujeres que padecían de histeria o de enfermedades nerviosas. Desde el principio de los tiempos el dominio sobre la mujer se ha ejercido de diferentes maneras y unas han sido más brutales que otras. Lo que nadie sabe a ciencia cierta es desde cuándo mutilar a las mujeres se convirtió en una costumbre normalizada por algunas sociedades.


Leonor Peréz-Durand Mutilación genital femenina MGF Religión África Perú Mujeres