#NiUnaMenos saca roncha

Protestar en contra del feminicidio es vital, pero para algunos, los y las que marcharon en Perú este 12A sólo tenían una agenda perversa, roja y discriminadora.

La segunda edición de #NiUnaMenos en Perú, ha generado diversas reacciones en la red. Muchos y muchas -desde sus puestos de poder o sólo porque pueden, o porque las redes no son selectivas con los comentarios- se han llenado la boca en decir que esta marcha no servía de nada, porque no era saliendo a las calles que se iba a acabar con el feminicidio. Para muestra un botón encontrado en el muro de Facebook de alguien, de quien no tengo porque poner en duda ni su nivel de información ni de preparación.

Post de Facebook

“Desde que se hizo la anterior marcha “Ni una menos”, hace un año, la violencia contra la mujer no se ha visto disminuida, por el contrario aumentó, no solo por obra de la mano del hombre sino de la mujer, que al parecer, disfrutan al maltratar de diversa forma a su propio género. Lo veo todos los días en la televisión, en el facebook, en la prensa diaria . Sarta de hipócritas. No creo en estas marchas que se convierten en realities y en un lugar que lo consideran aparente para tomarse un selfie”.

Mi respuesta en Facebook

“Una cosa son los feminicidios y el maltrato ejercido contra la mujer en forma de violaciones y golpes, y otra cosa el ejercicio del “machismo” de algunas mujeres contra otras. Así pues no es comparable cegar la vida de una mujer o tomarla por la fuerza, a las críticas veladas o directas o a los juicios de valor de una mujer emitidos en contra de otra. Así que no creo que sea válida tu comparación para llegar a concluir que las marchas en defensa de la mujer son ‘inútiles, hipócritas y un pretexto para hacerse selfies’.

Miles de mujeres en nuestro país y millones en el mundo necesitan que se haga ruido, que se visibilice su sufrimiento. Y no son sólo las mujeres las que deben de salir a protestar los hombres de bien también deberían de hacerlo para mostrar su rechazo al abuso y asesinato de otro ser humano. El día que la misma cantidad de mujeres y de hombres estén en las calles caminando, gritando y agitando pancartas en contra del feminicidio, ese día podremos respirar un poco más tranquilas porque eso querrá decir que algo está cambiando, mientras tanto es mejor NO tirar piedras al tejado que no se ayuda a construir”. #NiUnaMenos

Réplicas varias

Las respuestas al post mencionado -en su mayoría- se sumaban a lo dicho por el dueño del muro, y es muy curioso porque tanto ellas como ellos manifestaban que las protestas en las calles de nada sirven. Y me vienen a la mente todas las marchas y protestas que se organizaron allá por el año 2000 para sacar a Alberto Fujimori del poder cuando él se atornillaba al asiento presidencial, y si no recuerdan algunos porque salimos a las calles fue que logramos expectorarlo.

A continuación la respuesta de una mujer que concitó mi atención: “Completamente de acuerdo … Una marcha o cien no van a parar con la violencia, se hace necesario tomar otras alternativas…”. Y sí pues las marchas directamente e inmediatamente no paran injusticias, el objetivo de una marcha es poner de manifiesto una situación anómala, es decir basta a una situación injusta, es luchar para acabar con un problema.

Mi respuesta a este comentario: “Obvio, las marchas por sí solas no detienen ni arreglan el problema, lo VISIBILIZAN y presionan para que formen parte de la agenda política del país y del mundo. Si en Londres a mediados del siglo XIX un grupo de mujeres no hubiese salido a protestar a las calles posiblemente las mujeres aún no tendríamos derecho al voto. ¿Te suena de algo la lucha de las sufragistas?

Por si tampoco no lo sabías, el Día de la Mujer, o el Día de la Mujer Trabajadora conmemora la muerte de 123 trabajadoras que protestaban en NY por tener una jornada laboral digna y un sueldo acorde con la misma. Ellas murieron quemadas en una fábrica porque no pudieron escapar a un incendio, ellas trabajaban encerradas –¿Malvinas?– o sea eran esclavas mal pagadas.

Así que si hoy puedes trabajar, tener un horario decente (sueldo no digo porque aún por el mismo trabajo cobramos menos que los hombres) e irte a casa sin esperar que alguien venga a quitar el candado también es por ellas, porque se atrevieron a manifestarse y a protestar”.

#SoyMujerNoFeminista ¡Auch!

Desde hace unos días se ha desatado en Perú una corriente en contra del feminismo que proviene de un grupo de mujeres. Ellas afirman que las mujeres feministas son unas dictadoras proabortistas y que promueven modelos que van en contra de la familia tradicional: mamá, papá, hijitos. Para ellas, el feminismo es poto, pichi, caca, pedo. Porque ellas -dicen- defienden los derechos de todos, no sólo los de las mujeres, por eso y porque saben de tecnología también tienen otro hashtag: #NadieMenos.

Durante estos días he leído todo lo que he tenido a mi alcance no sólo respecto a la creciente demonización del feminismo sino que he encontrado incluso comentarios de algunos y algunas que comparan al feminismo con el machismo, es decir papas con camotes. Y sí pues, ambos son comestibles pero uno es dulce y el otro no, así que no son comparables, no podemos decir que unos es más rico que el otro porque tienen gustos en las antípodas.

Lo mismo ocurre con el feminismo y el machismo, el primero lucha por condiciones de vida iguales para todos, el feminismo es horizontal, mientras que el machismo es vertical porque defiende la supremacía del hombre sobre la mujer. El machismo considera a la mujer como un ser débil y frágil que necesita la protección y aprobación del macho para existir y es en ese sentido que se ha desarrollado la sociedad desde tiempos ancestrales. Así que no, NO todos los “ismos” son iguales ni comparables.

¿Ni una menos: la marcha perversa?

Según un blog publicado esta semana, #NiUnaMenos tiene una agenda oculta, oscura y pervertida. “Hace un año se realizó en Lima la primera versión de la marcha feminista NI UNA MENOS. En esa oportunidad el tema que convocaba era un razonable rechazo a la violencia en contra de las mujeres. En apariencia nadie podía estar en contra de ese concepto. La violencia de un hombre contra una mujer es algo condenable desde todo punto de vista. Como otras tantas formas de violencia”, afirma el firmante de la nota.

Prosigue: “En esa oportunidad sin embargo advertimos que esa convocatoria no era más que una fachada, una máscara que el feminismo radical, uno de los brazos del neo marxismo, adoptaba, para cual caballo de Troya, introducir otras causas y otras banderas. Ingenuamente mucha gente marchó en esa oportunidad pensando que lo hacían en contra de la violencia hacia la mujer, ignorando que con su participación convalidaban una agenda perversa”.

Y me pregunto yo qué quiere decir el autor de la publicación con aquello de que la marcha es “una máscara del feminismo radical, uno de los brazos del neo marxismo”. ¿Qué es el feminismo radical, ¿no querer más mujeres asesinadas ni maltratadas? porque, que sepamos ese es el objetivo de la marcha. Por otro lado, en qué quedamos, no era que las feministas éramos “feminazis”, ahora somos “neo marxistas”. No pues, para luchar contra algo se han de tener muy claras las cosas porque volviendo al ejemplo de las papas y los camotes, NO podemos ser las dos cosas a la vez.

Luego de todo lo dicho también me pregunto: ¿hay una agenda política y social para desvirtuar la lucha feminista? Y me respondo: , porque las mujeres mejor tranquilitas en sus casas, haciendo la comida y cuidando a los hijitos, y si trabajan, pues bien, pero en puestos menores, cobrando poquito para que no tengan la tentación de descuidar ni el hogar, ni la educación de sus vástagos. Ellas están para ver como se encumbran sus maridos; porque así es la vida pues, porque “detrás de todo gran hombre hay una siempre gran mujer”. Al lado no, NO es lo normal.

Lo terrible es que desde cierto sector femenino se combata al feminismo, pregonando que la defensa de los derechos de la mujer no es otra cosa que el sometimiento del hombre y eso NO, NO y NO, porque todos somos iguales pues. Y , esto es tan contradictorio como el pobre de derechas, el trabajador misio ( sin dinero) que no vota a la izquierda porque son comunistas, y cada día le dicen que si no ve lo que Maduro hace en Venezuela, así que por si acaso, desde su miseria sigue votando naranja para no vivir en un país rojo como el demonio.

(naranja: color con el que se identifica al partido del expresidente Alberto fujimori y que encabezado ahora por su hija Keiko Fujimori -2 veces candidata a la presidencia del Perú- representa a la derecha peruana)

(foto:Andina)

 

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