Keiko Sofía Fujimori y la conexión sueca

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(Foto: Keiko Fujimori)

El último debate presidencial peruano parió una primicia. El descanso maternal en el país que dejé hace 15 años,  es de 500 días, por lo menos así fue para Keiko Sofía Fujimori, y así se lo replico iracunda e indignada la propia candidata a Pedro Pablo Kuczynski (PPK), su contrincante en la segunda vuelta electoral. O será que Keiko es sueca. 

( Este blog también fue publicado en LaMula.pe https://redaccion.lamula.pe/2016/06/03/si-no-te-llamas-keiko-sofia-fujimori-no-tendras-los-500-dias-de-descanso-por-maternidad-que-ella-tuvo/redaccionmulera/)

Embarazos hay

Quedarme embarazada fue el evento más feliz de mi vida. Cinco años antes había dejado mi país y mi carrera como periodista -en la televisión peruana (Canal N) y corresponsal de un grupo de diarios mexicanos (Grupo Milenio)- para emprender un nuevo proyecto, vivir en pareja y formar una familia, mi reloj biológico gritaba que ya era la hora “D”.

Keiko Fujimori también escuchó la llamada de la maternidad, ella tiene dos hijas que han saltado más de una vez en la campaña electoral y casi siempre para victimización de la candidata. Así fue el último domingo cuando PPK -como cualquier peruano que se respete- le increpó que durante sus 5 años como parlamentaria había faltado al ‘trabajo’ 500 días.

 

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(Foto: perunoticias.net)

La candidata redondeo sus rasgados ojos y espetó que esos días correspondía a licencias por estudios y por bajas maternales debido al nacimiento de sus dos hijas. Pero olvido mencionar que el 2010 -según información consignada en el JNE- también se tomo ‘unos días’ para la campaña presidencial del 2011.

Según la hoja de vida de la candidata, del 2004 al 2008 Keiko hizo una maestría en Administración de Empresas en la Universidad de Columbia de Nueva York, maestría que tarda en realizarse de 2 0 3 años si el estudiante le dedica sólo medio tiempo, sin embargo  la candidata se libró de su trabajo parlamentario para poder dedicarse a ella por completo.

En defensa de Keiko es pertinente señalar que su primera hija, Kyara Sofía nació el año 2007, aquí se le cruzaba la maestría y sus labores de madre y claro todo se complica, por eso siguió faltando al trabajo. Dos años después la cosa se puso peluda, el 2009 nació su segundo hija, Kaori Marcela, y reanudar sus labores le fue imposible.

Las ausencias de Keiko son perfectamente explicables y entendibles, toda madre quiere estar el máximo de tiempo con sus bebes, alimentarlos, cuidarlos, escuchar sus primeras palabras en vivo y en directo, ser participe de sus primeros logros, sin embargo no todas tenemos la suerte de la candidata.

Cuando mi hija nació, yo era propietaria de un pequeño negocio en Catalunya, lo cual significa que estaba inscrita en el régimen de autónomos, que es el estatus en el que te inscribes para desarrollar tu actividad y cotizar a la seguridad social para tener atención médica y una exigua pensión de jubilación.

Como autónoma dependía de mi misma para pagarme el sueldo, así que trabajé hasta unas horas antes de dar a luz y sólo pude tomarme 5 días de descanso después del parto. Los pequeños empresarios en Europa no somos ricos, ni podemos darnos el lujo de pagar mucho personal, así que intentamos -incluso- no enfermar para no generar pérdidas.

Keiko y Suecia

Keiko Sofía Fujimori, al igual que su padre, podría no haber nacido en el Perú. Ella bien podría ser sueca, la baja maternal de 500 días la delata, pues es en ese país del norte de Europa donde los descansos por maternidad se ajustan a sus afirmaciones.  Allí madre y padre comparten 480 días de descanso por nacimiento de un hijo.

Los primeros 390 días de descanso ambos progenitores perciben el 80% de su salario, además el padre tiene la obligación de tomarse al menos 70 días de descanso a partir del nacimiento de la criatura. Otra hipótesis es que Keiko, sea noruega, aunque allí sólo habría tenido 392 días de descanso.

En el pequeño reino, el descanso por maternidad es de 392 días compartidos también con el padre, pero la madre debe tomarse 21 días antes del parto y 42 días después. Durante 56 semanas de descanso ambos perciben el 80% de su sueldo y las restantes 46, el 100%. En Noruega el padre tiene derecho, no obligación, a otros 70 días de descanso pagado.

Maternidad en el resto de Europa

En el viejo continente no hay unidad de criterio en cuanto a los descansos maternales, pero varios de los países que la integran -según Save de Children- están entre los 10 mejores para tener hijos. Y son los territorios más al norte de Europa, pequeños, ricos y con políticas sociales proteccionistas, los que encabezan la lista.

En España, que es donde vivo, los permisos por maternidad y paternidad son de 112 días para la madre, cobrando el 100% de su sueldo, y 15 para el padre. De las 16 semanas de descanso, las 6 primeras son obligatorias para la madre, mientras que las 10 restantes pueden repartirse entre ambos progenitores.

En Austria el descanso por maternidad es de 112 días, percibiendo el 100% del salario. Curiosamente en este país el padre tiene más días de descanso que la madre, pues a él se le conceden de 1 a 3 años de permiso, cobrando un porcentaje de la nómina durante un año o 436 euros al mes durante 3 años.

En Islandia ambos progenitores tienen 90 días de descanso, más otros 90 repartidos entre la madre y el padre, en Rumanía el descanso para la madre y el padre es de 126 días cada uno. Ambos países igualan en derechos la maternidad y la paternidad.  Irlanda también se acerca a la paridad, de los 182 días que otorga 112 pueden ser compartidos con el padre.

Un modelo no igualitario que beneficia a madre y padre es el de Finlandia. En el país con la calificación más alta en la prueba de educación Pisa, la madre tiene derecho a 105 días de permiso y el padre a 18, aunque desde el día del parto ambos pueden compartir 58 días más.

En las antípodas se encuentran Holanda, con 112 días de descanso para la madre y sólo 2 para el padre;  y Rusia, que sólo otorga 140 días a la madre. Portugal, por su parte, da entre 120 y 150 días a la madre y 15 al padre. Polonia entre 112 y 126 días a la madre y 14 al padre. Bélgica, 105 días a la madre y 10 al padre.

Lituania también tiene una legislación favorable a la maternidad pues permite 2 años de descanso a la madre. Durante el primer año percibe el 100% de su salario y durante el segundo, el 80%; y al padre le da 30 días de descanso. Liechtenstein con sólo 56 días de descanso para la madre, es el país de Europa con menos permiso maternal.

Malta otorga 98 días a la madre y 2 al padre. Alemania estipula el mismo descanso para la madre, repartidos en 42 son antes del parto y 56 después del mismo; durante el primer año madre y padre cobran el 67% del sueldo con un tope de 1800 euros, además de otras ayudas, entre las que se incluye una pensión para la criatura hasta la mayoría de edad.

En Suiza y Turquía, la madre tiene 112 días y el padre 3, en Dinamarca el descanso es de 1 año a repartir entre la madre y el padre, en Reino Unido la madre tiene 273 días  y el padre de 14 a 28 días. En Italia la madre tiene 154 días y el padre 91, en Luxemburgo la madre tiene 112 días, en Polonia la madre tiene entre 112 y 126 días y el padre 14.

Ucrania otorga 126 días a la madre, República Checa 196, en Letonia la madre tiene 112 días y el padre 10, en Bielorrusia la madre tiene 126 días, en Bulgaria la madre tiene 2 años, el primer año cobra el 100% del sueldo y el segundo el salario mínimo; en este país el padre o abuelo pueden acogerse a los derechos de la madre en lugar de ella.

En Hungría la madre tiene 168 días y el padre 5, en Albania la madre tiene 1 año de descanso. Letonia otorga 112 días a la madre y 10 al padre, Chipre 112 días a la madre, Eslovenia 84 días a la madre y 11 al padre. La Unión Europea intenta implantar políticas de conciliación familiar, pero en el tema de la maternidad aún hay mucho por ‘conciliar’

Los padres no se quedan en casa

Aunque cada vez los hombres tienen más conciencia de su responsabilidad como padres, en Europa, son pocos los disfrutan el descanso maternal más allá de 15 días, esto podría ser porque las mujeres -sin importar su cualificación ni puesto de trabajo-   perciben un sueldo más bajo. Ellas cobran 16,4 % menos que sus parejas o esposos.

Situación diferente se vive al norte de Europa, allí los padres se acogen en mayor cantidad a los permisos por paternidad y eso no es de extrañar, pues es en esos países donde las normas laborales son más flexibles, los salarios más elevados, y las ayudas que el Estado proporciona por el nacimiento de un hijo también son mayores.

La Organización Internacional del Trabajo y la maternidad

Proteger a la mujer trabajadora durante el embarazo y después del parto fue en 1919 una de las preocupaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para ello propuso la primera norma al respecto, la misma que fue revisada en 1952. En la actualidad la OIT prevé una licencia mínima de 12 semanas para la madre, aunque recomienda subir a 14.

El convenio también establece que en todos aquellos países en los que la Seguridad Social concede prestaciones pecuniarias, las mismas “no deberán ser inferiores a dos tercios de los ingresos asegurados anteriores, sin perjuicio del pleno goce de las prestaciones médicas”. Lamentablemente no prevé ninguna prestación en los países que no la brinden.

Actualmente sólo 120 países dan cumplimiento a la licencia mínima de 12 semanas estipulada por la OIT; de éstos, 62 otorgan licencias de una duración de 14 semanas o superior. En sólo 31 países la duración de la licencia legal de maternidad es inferior a 12 semanas.

¿Y en el Perú cómo es la nuez ?

Keiko parlamentaria

(Foto: wikipedia.org)

Si no te llamas Keiko Sofía Fujimori y tu padre no es un ex presidente que huyo del país con 6000 millones de dólares bajo el brazo, aunque tengas dos hijas, tú no tendrás los 500 días de descanso que tuvo la ex parlamentaria, sólo tendrás -desde finales del 2015-  98 días, además del pago de un subsidio por el total de los días de baja maternal. Antes del 2015 el descanso y el pago era sólo por 90 días.

Según la ley a prestación económica recibida por cualquier empleada del sector público y privado se calcula promediando sus dos últimas nóminas y multiplicándola por cada día de descanso. Actualmente, en el caso de cualquier trabajadora, la multiplicación es por 98, mientras que en el caso de Keiko fue por 500 días, porque según ley se paga el sueldo durante todo el descanso maternal.

Durante el periodo en el que Keiko Fujimori fue congresista,  su ingreso mensual -sólo en concepto de sueldo- era de 15.600 soles multiplicado por 16 pagas al año. Por la baja maternal que según ley en Perú se paga durante todo el tiempo de descanso, Keiko Fujimori habría cobrado 327.000 soles, unos 100.000 dólares. Durante su paso por el Congreso peruano la hija del dictador, acusado por delitos de lesa humanidad, habría cobrado del Estado -sólo en concepto de sueldo- la cantidad 998.400 soles, algo más de 300.000 dólares.
 

Este blog fue bublicado en La Mula.pe
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Mutilación genital femenina: Flores rotas, vidas marchitas

 Mutilación genital

femenina: flores rotas,

vidas marchitas

Como mujer, creo que la mutilación genital femenina (MGF) es una aberración contra la cual debemos de luchar desde nuestra posición y la mía es la de difusora. Nada justifica la  MGF y Nigeria  – uno de los 28 países africanos en los que aún se realiza de forma legal –  así lo ha entendido y acaba de prohibirla: “quienes practiquen o promuevan la mutilación, podrían enfrentar hasta cuatro años de prisión y una multa de mil dólares”.

Lamentablemente, ni las penas, ni las multas – ínfimas para el dolor y frustración que causan – harán que esta ancestral practica desaparezca. En otros países africanos que han prohibido la mutilación, esta se sigue realizando de forma clandestina, porque como sociedad creen que esa es la única manera de mantener la tradición, la dignidad y la higiene de sus mujeres. La MGF sólo dejará de existir, cuando quienes la practican estén convencidos de que es lo mejor para ellos  y eso sólo se logra informando y negociando, no prohibiendo.                         

Revista Ideele Nº217 Marzo-2012 (Perú) DD.HH

Quiero ver tus genitales”. Esta frase no es parte de una escena de alguna película triple X, es el requerimiento que muchas víctimas de la Mutilación Genital Femenina hacen a otras mujeres. Su viaje en busca de una vida mejor les ha hecho saber que aunque compartan género, son absolutamente diferentes.

Según Amnistía Internacional, casi 140 millones de mujeres en el mundo han sufrido la mutilación de sus genitales. Alrededor de 8 mil niñas y adolescentes al día y 3 millones al año. Razones culturales y religiosas son esgrimidas para esta práctica que desde sus orígenes tuvo como objetivo controlar la sexualidad femenina.

“Cuando supe cómo estaba, no pude entender por qué a mí. Cuando dejé mi país y comencé a compararme con otras mujeres, sentí rabia, indignación”. Ésta es la voz de una mujer africana que, aunque activista en contra de la mutilación genital, no quiere ser identificada. Se avergüenza de ser y sentirse “una mujer incompleta”.

Según UNICEF, “la ablación o mutilación genital femenina (MGF) es una forma de violación de los derechos humanos”. Se realiza en 28 países de África, en varios de Asia —como la India, Indonesia, Irak e Israel—, y entre algunos inmigrantes de estos países en Europa, América del Norte y Australia. En menor medida, también en Latinoamérica, entre algunas tribus amazónicas de Colombia y el Perú.

En el 2007 se detectaron casos en la selva colombiana, en la tribu de los emberá chami. Algunas niñas de esta etnia murieron debido a las infecciones contraídas por la falta de asepsia en las intervenciones.

Según declaraba el 2010 Esmeralda Ruiz, asesora de género y derechos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), “luego de años de trabajo, los emberá chami entendieron que la ablación violaba los derechos a la vida, la integridad y la salud de las mujeres y se han comprometido a dejar de practicarla”. Se estima que cada año morían entre tres y cuatro niñas de esta tribu a causa de la extirpación del clítoris.

La renuncia de los emberá chami a la ablación está recogida en el documento Proyecto Emberá-Wera, elaborado por el UNFPA, y pese a haber logrado que la etnia renuncie formalmente a esta práctica, el documento señala: “Aún falta camino por recorrer para garantizar que todas las niñas y mujeres Emberá, en el resto del país, gocen de la integridad de sus cuerpos y de su territorio”.


Mutilar para controlar

La ablación normalmente es realizada por mujeres de la comunidad que por generaciones se dedican a esta labor, mutilan y luego cosen la vagina de las niñas y adolescentes para garantizar su virginidad hasta que sean dadas en matrimonio. Cuando eso ocurra, otra de estas mujeres, o el propio marido, las abrirá con un cuchillo y les dirá que tienen que tener relaciones sexuales inmediatamente para evitar que el orificio se vuelva a cerrar. Todas estas intervenciones se hacen sin utilizar anestesia.

En las zonas donde se practica la MGF se aducen razones religiosas. La mayoría de países que la realizan son musulmanes y no se ha encontrado ningún texto del Corán en donde se hable de la ablación; lo que sí se ha hallado son momias egipcias del siglo II a. C. mutiladas, lo cual también hace dudar del origen religioso de la práctica, dado el escenario politeísta de esta cultura.

Según manifiesta nuestra activista, se mutila por razones más terrenales: “Nos mutilan por pura ignorancia y machismo. Según los mayores, esta práctica se comenzó a realizar cuando los hombres se iban a la guerra y hacían cortar el clítoris de sus esposas y coserlas para evitar infidelidades.”

La MGF es de cuatro tipos; la más leve comporta la amputación total o parcial del clítoris. Luego está la que, además, extirpa los labios menores. El tercer tipo es la infibulación, que es la más radical de las que usualmente se realizan, pues comporta la extirpación del clítoris, de los labios menores y mayores y de parte del útero; además, la obertura vaginal es cosida con fibras vegetales, alambre o hilo de pescar, dejando únicamente un orificio para que salga la sangre menstrual, pues la uretra también queda tapada por la costura.

El cuarto tipo es bastante inusual; consiste en la punción, perforación o incisión del clítoris y/o de los labios vaginales, estiramiento del clítoris y/o de los labios, cauterización del clítoris y del tejido circundante o corte de la vagina e introducción de sustancias y de hierbas corrosivas para causar el sangrado con la finalidad de empequeñecer el canal vaginal.

Consecuencias

Las mujeres mutiladas sufren, entre otras cosas, de constantes infecciones vaginales. Al ser obstruida la uretra, miccionan por segunda intención quedándoles siempre sedimentos de orina que les ocasionan constantes problemas de hongos. Si estas infecciones prosperan y llegan al útero, son causa de infertilidad irremediable. Recientes estadísticas clínicas demuestran que la MGF causa otros daños irreparables, como el contagio del VIH-sida, o la hepatitis.

“Hace 20 años comencé a toparme con niñas africanas, que venían a mi consulta con infecciones de orina. La primera que examiné tenía los genitales cosidos. Le pregunté a la madre qué le había pasado y me dijo que le habían cortado el clítoris y los labios menores, y que en su país hacían eso a las niñas para purificarlas, que era como circuncidarlas.”

Desde ese momento la pediatra catalana Inma Sau ha hecho un largo camino en el tema de la ablación, y sabe que no se trata de una circuncisión: “La ablación amputa parte de un órgano; la circuncisión corta un trozo de piel. En el primer caso la mujer mutilada pierde sensibilidad y su vida física y sexual se ve afectada; en el segundo, el hombre no pierde nada”.

Un estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) también ha revelado que la MGF se asocia además a una mayor probabilidad de sufrir problemas durante el parto y de perder al bebé.

Las mujeres mutiladas normalmente dan a luz mediante cesáreas. Por haber tenido los genitales cerrados durante años, tienen vaginas menos flexibles, lo cual las hace firmes candidatas a sufrir más episiotomías y hemorragias profusas posteriores al parto. La episiotomía es la realización de una incisión quirúrgica en la zona del perineo femenino que amplía la abertura vaginal para facilitar la salida del feto.

Asimismo, la tasa de mortalidad de los bebés de mujeres mutiladas es mucho mayor y el nivel de complicación y mortalidad aumenta según la extensión y la gravedad de la ablación. En el continente africano la práctica de la mutilación ocasiona entre 10 y 20 muertes más —de bebés— por cada 1.000 partos.

A partir del primer caso que atendió la pediatra Sau, trabajó prestando más atención al colectivo africano.  Cuando les preguntaba a las madres por qué mutilaban, decían que eso lo decidían los hombres; y cuando hablaba con los padres, decían que era cosa de mujeres.”

En los años 90, debido a la gran cantidad de inmigrantes africanos en Cataluña, los jefes religiosos musulmanes de este colectivo llevaron hasta tierras mediterráneas a una mujer que se dedicó a recorrer todas las provincias de la comunidad autónoma mutilando a las niñas de familias africanas nacidas en territorio español.

“Dos niñas fueron ingresadas en los servicios de urgencias porque se desangraban. Los padres dijeron que las había mutilado una mujer que había venido de su país. Fue identificada pero huyó antes de que la pudieran capturar. El mal que hizo fue terrible, pero también nos empujó a trabajar por lograr una legislación que protegiese a las posibles víctimas”, manifiesta la doctora Sau.

Cuándo y cómo

La MGF se practica desde los primeros días de vida hasta la adolescencia. Siempre marca el paso ritual de una etapa a otra de la vida; a las recién nacidas se hace como parte del rito del bautizo, y cuando son adolescentes representa el paso de la niña a la mujer que ya es apta para casarse, entre los 13 y los 15 años de edad.

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En el último caso las niñas son aisladas de su comunidad y les cortan el cabello; así, cuando vuelvan a sus casas sus familiares y amigos sabrán que son ‘nuevas personas’. Luego son preparadas para la ceremonia especial: ‘la mutilación’.

“Yo estudié en un internado en Kenia hasta los 14 años. El día que volví a casa, en mi comunidad celebraban una fiesta. La gente cantaba, bailaba, bebía y comía por las calles. Le pregunté a mi madre qué pasaba y me dijo: ‘Celebran que vas a convertirte en mujer’.”

Para Agnes, la vuelta a casa iniciada con ilusión acabó de forma brutal en menos de 24 horas: “Crecí odiando la mutilación. El dolor es inimaginable y no se cura al cicatrizar la herida.”

A la niña que volvía del internado la bañaron al amanecer; entre dos mujeres la cogieron una por cada pierna mientras le aplastaban el vientre para inmovilizarla. Luego, sin anestesia, la matrona cogió su cuchilla y le cortó el clítoris y los labios menores. Le dijeron que la sangre que manó de su cuerpo era impura. La limpiaron con su propia orina y la cosieron.

En algunas etnias, la MGF representa la purificación. Otros grupos creen que las mujeres nacen endemoniadas y les cortan el clítoris para extirparles “el mal”. También están los que afirman que cuando una mujer da a luz, si la criatura toca el clítoris de la madre morirá en el acto. La mujer solo tiene valor en tanto esposa y reproductora.

Las etnias que practican la MGF también creen que las mujeres que no están mutiladas son sucias, y se les prohíbe la manipulación del agua y de los alimentos. En África, también se realiza esta práctica por motivos estéticos, ya que consideran los genitales femeninos muy voluminosos y carentes de belleza.

Según los mayores, esta práctica se comenzó a realizar cuando los hombres se iban a la guerra y hacían cortar el clítoris de sus esposas y coserlas para evitar infidelidades.

Delito de lesiones 

Desde el año 2003 Cataluña es la primera comunidad en España y Europa en la que el tema de la MGF es abordado mediante un protocolo de trabajo conjunto entre varios sectores (Salud, Educación y Justicia); el objetivo es evitar que se mutile a las niñas africanas residentes en territorio español. Además, desde el 2005 se ha logrado que la práctica sea perseguida extraterritorialmente.

Desde los servicios de salud y los colegios se trabaja en estrecha colaboración: en cuanto alguna niña se encuentra en peligro potencial, los padres son citados e informados de las nefastas secuelas de la ablación y de las consecuencias legales que sufrirán en caso de que sus hijas sean mutiladas.

La MGF está considerada en Cataluña como un delito de lesiones, pues un ataque contra la integridad física de la persona y se castiga con penas que van de 6 a12 años de prisión”. Esta condena también puede ir acompañada de “[…] 10 años de inhabilitación para el ejercicio de la potestad, la tutela o la guarda de la menor”.

En noviembre del 2011 fueron condenados a 6 y 2 años de prisión los padres de una niña a la que sacaron de territorio español y la mutilaron en Gambia. Esta pareja es la primera que cumple condena por esta práctica, si bien es cierto hay denuncias realizadas en la década de los 90. En ese momento los padres aducían causas culturales, se trataba de familias acabadas de inmigrar y que por falta de información no eran conscientes del mal que les infligían.

Si non è vero è ben trovato

Este protocolo tiene origen en un papel lleno de sellos que en 1992 la doctora Sau se inventó para evitar la mutilación de tres niñas. “A mi consulta vino una madre africana. Yo trataba a sus tres hijas. La mujer me comunicó que se iban a África porque las niñas tenían que ser mutiladas. Le expliqué lo que eso comportaba y ella me contestó que no podía hacer nada, que era su marido quien decidía.”

La pediatra citó al marido y él le explicó que en cuanto llegaran a su país, su madre – la abuela de las niñas- las haría mutilar y él por sí solo no podría hacer nada. “Así que me fui por todo el hospital y recolecté todos los sellos que pude, los estampé en un papel membretado y escribí una nota en la que decía que esas niñas salían intactas del territorio español y debían regresar igual, si no el padre sufriría consecuencias legales.”

Un mes después las niñas estaban de vuelta en España, y luego de revisarlas, la doctora Sau comprobó que no las habían mutilado. Al ver el efecto positivo del seudodocumento, la pediatra realizó sendas cartas selladas para todo aquel que abandonaba el país rumbo a África llevándose a sus hijas.

Yo no era una mujer completa

Tiene 41 años de edad, se llama Aisa y es de Senegal. La mutiló su abuela a los 7 días de vida, cuando celebraban su bautizo. Es la segunda de 8 hermanas, 4 de las cuales están mutiladas. Las más pequeñas se salvaron porque sus padres se informaron sobre el tema y se dieron cuenta de que eso no era bueno para sus hijas.

“Hace 15 años que la ablación no se practica oficialmente en mi país. Hay solo dos clases de personas que la continúan realizando: los ignorantes y las mujeres que siempre se han ganado la vida de esa manera y siguen asustando a las familias con el demonio para que continúen mutilando a sus hijas y no quedarse sin trabajo.”

Aisa no era consciente de que ella hubiera sido mutilada. “Un día fui a visitar a una amiga y en su casa hacían una fiesta. Yo no sabía por qué. Cuando le pregunté qué celebraban, me dijo que la habían mutilado. Sentí mucha pena y lloré por ella. Aún no sabía que yo estaba igual.”

Cuando llegó a la adolescencia, Aisa comenzó a descubrir que algo no iba bien: “Una compañera del colegio me dijo que le picaban los labios de la vulva, y yo pensaba qué labios, de qué habla. Y fue así como comencé a investigar por mi cuenta; busqué respuestas en los libros de Anatomía y me vi diferente”.

Los padres de Aisa nunca le explicaron lo que le habían hecho de pequeña. “Yo no he hablado nunca del tema con nadie de mi familia. El tema del sexo en África es tabú, y más con la familia.” A los 14 años Aisa tuvo su primer periodo menstrual y comenzó a sufrir más infecciones provocadas por la orina. Fue a la ginecóloga y ella le confirmó sus sospechas: “Fue un periodo muy duro y me di por vencida; no luché porque vi que las demás mujeres estaban igual y sobrevivían”.

Con 31 años de edad, Aisa abandonó Senegal en busca de nuevos horizontes. Llegó a Madrid y allí tuvo que ir al médico por otra de sus constantes infecciones de las vías urinarias. Cuando la ginecóloga la vio, llamó a otra doctora: “Ambas se pusieron a cuchichear mientras me miraban los genitales y yo me sentía como un monstruo”.

Cuando comenzó a tener una vida sexual activa, Aisa sentía vergüenza: “Lo hacía a oscuras. No quería que me vieran. Y como me habían mutilado de muy pequeña, era casi imperceptible. A veces disfrutaba y a veces fingía, pero sobre todo quería que me percibieran como una mujer normal”.

Según Aisa, los hombres tienen relaciones sexuales placenteras con una mujer mutilada porque “las encuentran más cerradas, pero muchas de las mujeres son absolutamente insensibles y cada vez que tenemos sexo sufrimos dolor, así que a la larga los hombres se van con una que no está mutilada, porque llegan a aburrirse de estar con una mujer que no siente nada”.

Hace tres años Aisa se trasladó a vivir a Barcelona y tuvo otra infección de orina. En la consulta del ginecólogo se desmontó, explicó su necesidad de ser ‘normal’, de sentirse ‘completa’, y dijo que estaba a punto de viajar a Francia para ver si la podían operar.

El ginecólogo le informó que, en Barcelona, un médico de la clínica universitaria Dexeus realizaba reconstrucciones de clítoris. “Me dieron el número de teléfono de la primera mujer que se había sometido a la intervención. Ella me explicó que sus genitales habían quedado como si no hubiera pasado por la mutilación, y que funcionalmente sentía como una mujer ‘normal’.”

Después de un mes Aisa fue operada y, según sus propias palabras, ahora es una mujer feliz. “He recuperado toda la sensibilidad. Disfruto plenamente del sexo y me siento una persona normal, completa; ahora me siento absolutamente segura como mujer.”

Pero hay mujeres que luego de la operación manifiestan que aunque sus genitales han recuperado su apariencia, ellas están igual que antes. A esas mujeres no solo les cerraron la vulva, dice Aisa: “Además, les han cerrado la libido”.

Siempre hay esperanza

Reconstruir la vida de una mujer mutilada no es tarea fácil. Por eso el responsable del Programa de Reconstrucción Genital Post Ablación de la Fundación Dexeus, el doctor Pere Barri Soldevilla, dice que ésta es una tarea que no acaba con la cirugía.

En el 90% de los casos los genitales femeninos recobran su aspecto original. “Luego de confrontarse con la mujer occidental, la mujer africana sometida a la mutilación sufre un golpe letal en su autoestima. La recuperación de sus genitales las ayuda a recuperarla.”

La intervención es gratuita y la financia la Fundación Dexeus, que se nutre del apoyo económico de entidades y particulares. Dura una hora y las mujeres solo pasan una noche en la clínica, así que muchas de ellas —para evitar el rechazo familiar— se operan in informarlo.

“La cirugía es una técnica adaptada de la que se aplica para el alargamiento del pene. El clítoris es un órgano de unos 10 cm de largo, la mayor parte de los cuales se encuentran en el interior de la vagina. Lo que hacemos es coger lo que queda del clítoris y desinsertarlo del ligamento que se ancla al hueso y dejarlo lo más externamente posible”, explica el doctor Barri.

La reconstrucción del clítoris, además de recuperar el aspecto estético, ayuda a que la mujer recupere la funcionalidad sexual en un porcentaje muy elevado. Según las cifras del equipo médico comandado por el doctor Barri, luego de operadas el 75% de las mujeres recuperan la capacidad objetiva de excitarse; de éstas, el 40% llega a tener orgasmos siempre que quiere, y un 30% los tiene parcialmente, es decir, no siempre que lo desea.

Lamentablemente, esta técnica aún es irrealizable en los países donde se practica la MGF. Los cirujanos que se han arriesgado a hacerlo han visto sus vidas amenazadas; además, la mayoría de mujeres que se han sometido a la reconstrucción han sido luego rechazadas por sus familias.

Epílogo

En el siglo XIX, en Europa también se mutilaba a las mujeres que padecían de histeria o de enfermedades nerviosas. Desde el principio de los tiempos el dominio sobre la mujer se ha ejercido de diferentes maneras y unas han sido más brutales que otras. Lo que nadie sabe a ciencia cierta es desde cuándo mutilar a las mujeres se convirtió en una costumbre normalizada por algunas sociedades.


Leonor Peréz-Durand Mutilación genital femenina MGF Religión África Perú Mujeres

De las hadas al Wonder Bra: la erotización de nuestras hijas

Mi hija mide 155 cm, lleva ropa de la talla 14 y calzado número 37, pero sólo tiene 10 años y desde que tenía 9 me pedía que le compre un sujetador (sostén). Algunas de sus coetáneas ya lo llevaban e iban sintiéndose más mujeres que sus madres a la hora del desayuno, que obviamente no era en Tiffany’s.

“Es que mamá, en mi clase ya hay varias niñas que usan sujetador y yo también quiero, aunque sea uno de esos deportivos”. El pedido -casi suplica- me hizo investigar sobre el tema y lo que he encontrado no es moco de pavo, no. Actualmente no sólo hay sujetadores para niñas, además, también los hay con relleno.

Consumidores y usuarios levantan la voz

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El 2014, en España, la Federación de Asociaciones de Consumidores y Usuarios (FACUA), pidió a Carrefour -una cadena de supermercados- el retiro de su catalogo de verano, “por contener fotos de menores en actitudes adultas, promocionando  bikinis con ‘foam’ para niñas de 9 a 14 años, potenciando así, una peligrosa erotización de la infancia”.

El foam es una espuma de poliuretano, la capacidad de este material para adaptarse al cuerpo le hace ideal para modelar la figura, otorgándole – allí donde no tiene- protuberancias con apariencia natural. El foam fue creado por la NASA para el programa espacial, sin embargo nunca lo utilizaron.

Hipersexualizando

Carrefour retiró los catálogos, pero eso no quiere decir que no hayan -a la venta- más sujetadores para niñas y adolescentes con estas características. En la página web de El Corte Inglés -gran centro comercial español- en el apartado ropa para niñas promociona: “sujetador de niña natural con relleno y tirantes regulables”.

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El 2010, en Reino Unido, la cadena Primark, debido a un aluvión de críticas, tuvo que retirar una línea de “bikinis con relleno para niñas de 7 años”. La Sociedad de la Infancia británica condenó a la cadena por promover la “sexualización prematura”. La directora de atención a niños y jóvenes de la sociedad, afirmó: “las presiones comerciales hacia la sexualización prematura y sin principios dañan el bienestar de los más pequeños“.

‘Guapa al instante’, un blog de maquillaje, hasta hace poco nos presentaba sujetadores que nos harían “ir sexy a todas partes” y recomendaba a las madres, no comprarle a sus hijas sostenes deportivos, “regálale otro con un mínimo de esponjita, […] “si no lo pasará mal en el instituto”.  En España el instituto – educación secundaria-  comienza a los 12 años de edad.

Niñ@s grandes

ldm032sc003191243manualY de los sujetadores para niñas, podríamos pasar a los zapatos de tacón, pantalones pitillo, pantalones muy cortos, micro minifaldas, tops, maquillaje, tinte de cabello y otros. Todo para someter a nuestras hijas a estereotipos inalcanzables, generando en ellas graves desordenes en su salud mental y física.

niño hipersexualizadoAhora bien, no son sólo las niñas las que sufren el ‘acoso’ de las grandes marcas comerciales, en su afán de captar clientes cada vez más jóvenes; también son presionados los niños que han de vestir como guapos conquistadores de chicas preciosas que aún no acaban la primaria. También hay que considerar que algunos entornos condicionan a los niños a a asumir actitudes de protección y de dominio sobre las niñas que le rodean.

Como la serie misma

Es de rigor señalar, que la erotización o hipersexualización de la infancia no sólo se da a través de la moda, también está la publicidad y series de televisión, donde los niños asumen roles y actitudes de adultos. La mayoría de comedias del canal Disney, y de otras conocidas cadenas internacionales, muestran a niños y adolescentes viviendo solos o con padres más infantiles e irresponsables que ellos.

En el 2013, el programa Perú tiene Talento mostraba a 8 pequeñas de no más de 10 años bailando reggeaton y perreando como la que más, luego del baile algunos comentaristas dijeron que “nunca dejaron de ver a las niñas”; sin embargo, me pregunto: ¿es necesario ver niñas haciendo movimientos explícitamente sexuales? Entre el público se puede apreciar a las madres, orgullosas de las florituras que sus hijas hacen con la pelvis.

Lamentablemente este no es un fenómeno aislado, la red está llena de vídeos de niños bailando con este tipo de movimientos, más cercanos a la copula que a la danza. Que una persona adulta -en pleno uso de sus facultades- haga esto, es su opción; sin embargo, no es aceptable cuando se trata de niños animados por sus padres para contorsionar las caderas como si participasen en alguna danza de la fertilidad.

Diagnóstico del problema

Buceando en la red podemos encontrar el ‘Informe Bailey‘, un estudio encargado por el gobierno británico a comienzos del presente siglo, en el cual se alerta del “peligro de la erotización de la infancia” […] “las más expuestas son las niñas, porque esto tiene que ver con el papel de la mujer como objeto sexual”.

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Dentro de esta perversión de la infancia y de la cosificación de la niña también entrarían los concursos de belleza y realities infantiles tan cotidianos y promocionados en los Estados Unidos;  pero como estamos en un mundo globalizado y como dice mi madre: “lo malo se contagia”, en España a falta de concursos, tenemos spa para niñas.

Fábrica de princesas

spa niñas 2Princelandia, “Spa Educacional, para niñas de 4 a 12 años, donde lo más importante es la diversión de las más pequeñas y su formación en cuidados e higiene personal, rodeadas de toda la temática de princesas infantiles”. Es así como se anuncia en la red un spa infantil que desde el 2011 tiene franquicia en España.

En  Princelandia se ofrecen “tratamientos de belleza, masajes, manicura, pedicura, desfiles de moda y fiestas de cumpleaños especiales y temáticos”.  Según su página web, lo importante es transmitir valores. “Todo el universo de Princelandia está diseñado para destacar el concepto infantil femenino de las niñas“.

Mamá al rescate

images (2)Y yo, como madre, me pregunto, ¿es necesario que se destaque el “concepto infantil femenino” de mi hija de 10 años? Lamentablemente no vivimos aislados del mundo, lo único que sé, es que todo tiene un tiempo bajo el sol y el tiempo de mi hija, no tiene que ser el del ‘mercado’, que la empuja a ser objeto de placer y de consumo.

Hasta hace un par de años, luchar contra la corriente era fácil, ahora negocio todo lo que es razonablemente negociable, sin embargo, no admito: estampados de leopardo, lentejuelas, pieles, zapatos de tacón, maquillarse para salir, ni facebook, ni teléfono móvil, ni otros contenidos u objetos de moda y diversión concebidos para adultos.

Ante la avalancha de inputs sociales y comerciales, intento transmitirle a mi hija que cada cosa tiene una edad y que no se han de quemar etapas. Cuando no me entiende, debido a su corta edad y a la sinrazón, que a veces toma posesión de todo su ser, le digo lo que me decía mi madre: “eres mi hija y lo que otras niñas hagan es cosa de sus padres, todo lo que hago es para cuidarte, porque eres lo que más quiero”.

El estado de shock, el mejor anticonceptivo

Las declaraciones de un congresista peruano respecto a la despenalización del aborto en caso de violación, no dejan indiferente a nadie, según él, la brutalidad del acto impide que la mujer quede embarazada

Mi pericia al volante fue probada esta mañana por mi marido. Volvíamos a casa y me explico que un congresista peruano, muy orondo y entendido él, había dicho que una violación sexual no genera la concepción de una criatura porque la violencia y perentoriedad del acto, no deja que la mujer lubrique. Al escuchar semejante sandez, no pude más que echar a reír y lo hacía con tal ‘entusiasmo’, que acabe llorando, pero supe mantener la mano firme y así evitar salirme de alguna de las curvas que sorteábamos.

Una vez en casa, sanos y salvos,  busqué en la prensa y encontré las ‘afortunadas’ palabras de Juan Carlos Egurén, el político en cuestión:  “las violaciones – y esto es lo terrible – que pueden ser un evento callejero, no generan embarazo. Es casi imposible que se produzca un embarazo después de una violación eventual, callejera, porque se produce un estado de estrés, un estado de shock en la persona”. Estas declaraciones se producen, en el marco del debate parlamentario sobre la despenalización del aborto en caso de violaciones sexuales, en el país latinoamericano, primero en el ‘ranking’ de denuncias de estos nefastos hechos.

Según Eguren, las violaciones serían de dos tipos, las que el considera un “evento callejero” que son las que “no generan embarazo”, por realizarse en un entorno seco – y es aquí donde vuelvo a reír- y las violaciones digamos, ‘consuetudinarias‘ que para seguir con lógica del congresista, serían las que se producen en un entorno húmedo. “¿Dónde se producen los embarazos? En las violaciones en el entorno familiar, que son violaciones frecuentes, permanentes, sistemáticas”, pero ese tema según el político, “se ha abordar desde otras perspectivas”.

Si seguimos el discurso del también presidente de la ‘Comisión de Justicia y Derechos Humanos’ del Congreso peruano, aquellas mujeres que manifiestan haber quedado embarazadas producto de una violación ‘eventual’, mienten; con qué propósito me preguntó yo, y supongo que el parlamentario piensa, que una mujer es capaz de afirmar tal patraña con el fin de ocultar actividades ‘libidinosas y clandestinas’,  producto de las cuales ha quedado embarazada. Según cifras del movimiento ‘Déjala Decidir’, en 4 de cada 5 casos de violaciones sexuales las víctimas son menores de edad.

En el Perú, sólo es legal el aborto terapéutico, aquel en el que corre peligro la vida de la madre y al parecer, por algún tiempo más, no se podrá practicar en el caso de que la integridad de la madre, haya estado en ‘peligro’ en el momento de la concepción. Y es que, para algunos, la mujer sigue siendo un simple receptáculo que tiene que asumir su función reproductora, la haya elegido o no, la hayan forzado o no. En el Perú, la mujer sigue siendo un ser sin derecho a decidir sobre su propio cuerpo, incluso sobre su propia apariencia, usar una micro minifalda o sonreír en exceso, pueden ser indicios de estar ‘buscando algo’.

Según ‘Dejala Decidir’, el 78% de casos de violaciones denunciadas corresponde a víctimas menores de edad, de estos el 90% es producido dentro el entorno familiar y el 34 % de las niñas y adolescentes quedó embarazada por su violador. Cada año 35 mil mujeres se ven forzadas a tener al hijo de quien la violó, con lo cual se sienten doblemente castigadas, pues la criatura siempre será el recuerdo de un momento doloroso y humillante en sus vidas, que además pueden verse truncas al asumir la responsabilidad y cuidado de un ser que no planificaron, ni desearon.

A nivel mundial, cada año se practican unos 46 millones de abortos, 26 millones se llevan a cabo en países donde el aborto es legal, 20 millones en países donde es un delito y su practica se convierte en un riesgo para la salud de la mujer. Según el Guttmacher Institute, organización internacional que produce información sobre salud sexual y reproductiva, 47 mil mujeres mueren cada año en todo el mundo debido a la práctica de abortos clandestinos y en condiciones de sanitarias deplorables.

‘Déjala Decidir’también afirma, que el 29% de muertes en adolescentes embarazadas, en Perú, ocurre debido a abortos inseguros. Treinta y cuatro de cada 100 niñas y adolescentes entre 10 y 19 años de edad, que quedaron embarazadas, lo fueron producto de una violación. Setenta i seis de cada 100 violadores eran hombres con alguna relación directa con la víctima, padres, padrastros, tutores o profesores.  Nueve de cada 10 embarazos de niñas menores de 15 años se debieron a un incesto.

Un informe del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de Naciones Unidas (CEDAW) recomendó – hace un año- al Perú, la legalización del aborto en casos de violación, incesto o severa malformación del feto, y la eliminación de todas las leyes creadas para castigar a las mujeres que deciden interrumpir el embarazo”. Según el artículo 120 del Código Penal peruano, una mujer que aborta debido a una violación, es castigada con una pena que va de 3 meses a 2 años de prisión. El banderillazo lo propina el agresor, la estocada final es de la justicia.

Pero todo se soluciona levantando el pie más alto, según Juan Carlos Eguren, el Congreso elevará la pena por delito de violación a 35 años de prisión y así – en sus no muy hidratadas ideas-  supongo que piensa matar dos pájaros de un tiro. Primero, la violación se extinguirá y segundo nunca más tendrá la necesidad de explicar como se comporta la fisiología del sexo femenino en situaciones de ‘schock’. A pesar de todas las revoluciones feministas, a pesar de los cargos de poder ocupados por mujeres, a pesar de nuestra impronta intelectual, deportiva y artística, a pesar de todas las libertades conquistadas, la de decidir sobre nuestro cuerpo aún no la hemos alcanzado plenamente.